107º aniversario de Rachel Louise Carson, la precursora del ecologismo
Antes de ser bióloga marina y escritora de éxito, Rachel Louise Carson (27 de mayo de 1907 – 14 de abril de 1964) fue una niña feliz, una ávida lectora que siempre buscaba el contacto con la Naturaleza y amaba a sus mascotas. Aunque no se crió en la costa, ya desde su más tierna infancia “sentía una absoluta fascinación por todo lo relacionado con el océano”, una entrega que acabó convirtiéndola en precursora del movimiento ecologista con su obra “Primavera silenciosa”. Hoy, día 27 de mayo, se cumple el 107 aniversario de su nacimiento.

Si el simple hecho de decidir estudiar biología fue ya algo extraño, pues la ciencia no se consideraba cosa de mujeres, su calificación final cum laude en la Universidad Johns Hopkins resultó algo insólito. Su vocación estaba por encima de los prejuicios de la época, simplemente tenía que ser así. Y todavía destacaría mucho más, llegando a ser una figura reconocida a nivel mundial.

El riesgo de los pesticidas

De su natal Pensilvania, zona de interior, pasó a establecerse en la costa de Maine, junto a su adorado mar, una mudanza que le posibilitó el enorme éxito de sus libros a nivel mundial. Tras escribir “Bajo el viento del mar” (1941) y “El mar que nos rodea” (1955) publicó en 1962 la obra que constituyó un hito histórico, incentivando el movimiento ecologista.

107º aniversario de Rachel Louise Carson, la precursora del ecologismo
Curiosamente, su más importante obra no estaba centrada en el mar, pero sí hablaba de su gran pasión: la protección de la Naturaleza. Se titulaba “Primavera Silenciosa”, y en él criticaba abiertamente los daños que los insecticidas provocaban al medio ambiente y a los seres humanos. Con su obra, quiso alertar al público acerca de estos peligros y, precisamente gracias a la gran repercusión del libro, consiguió que la industria química se pronunciara de forma sospechosa. En lugar de aportar pruebas, la calificaron de “mujer histérica”.

En un programa especial emitido por televisión se le entrevistaba y su imagen era justo la contraria: en lugar de parecer una mujer histérica, dio una lección de serenidad que caló entre el público. Había ganado la primera batalla de una guerra que aún hoy continua. Murió un par de años después, en abril de 1964, con 56 años, víctima del cáncer de mama, en su casa de Silver Spring, Maryland.