Edificación, construcción de infraestructuras, sobrepesca se unen a la contaminación por vertidos tóxicos y al aporte de sustancias como el nitrógeno, fósforo y materia orgánica, todo ello ocasiona una falta de oxígeno que mata a la fauna y flora marina del área y es prácticamente irreversible.

La degradación de las praderas oceánicas, arrecifes coralinos, marismas, manglares y demás hábitats costeros es entre cuatro y diez veces más rápida que la de los bosques tropicales

La degradación del litoral agrava el efecto del cambio climático porque casi la mitad del dióxido de carbono (CO2) que absorbe el océano es atribuible a los ecosistemas costeros.