La mayor parte de los países de la Unión Europea dependen de las importaciones para más de la mitad de la energía que consumen. Chipre y Malta dependen completamente de la energía exterior, en el caso de Chipre importó más energía de la que consumió y almacenó los excedentes. Mientras que Dinamarca es un país puramente exportador de energía.

España se encuentra entre los diez países más dependientes, al importar un 81,2% de la energía que consume.