Concretamente, el tren de alta velocidad (AVE) contamina cinco veces menos que el avión durante el trayecto Madrid-Barcelona.

El avión genera unos 70 kilogramos de CO2 mientras que el tren de Alta Velocidad en torno a 13 kilogramos, incluso algo menos que los trenes convencionales o de cercanias.

El futuro son trenes con mayor eficiencia energética.