El petróleo se acabará. Llegará un día en que tengamos que vivir sin reservas de crudo. Ya veremos si sobrevivimos. Aunque estudios aseguran que el cenit del petróleo convencional no está muy lejos, lo cierto es que todavía quedan grandes cantidades de reservas de crudo no convencional, más pesado, sulfurado y complicado de extraer.

Mientras el petróleo convencional se agota y la demanda crece por los países emergentes, el no convencional gana cada vez más protagonismo y está destinado a abastecer la producción mundial en los próximos años. Concretamente, se estima que en 2015 el petróleo no convencional podría llegar al 40% del total (en el año 2000 representaba el 16% de la producción mundial total).

Las reservas son generosas, hay entre siete a nueve billones de barriles esperando en las capas más profundas de la Tierra, gran parte de ellos en yacimientos venezolanos y canadienses.
Pero si hay más petróleo… ¿Cuál es el problema? El de siempre, la contaminación.

Los expertos aseguran que la producción del crudo no convencional es más cara y contaminante, además exige más cantidades de agua, energía y disolventes que la convencional. En definitiva, el medio ambiente volvería a ser el mayor perjudicado.