
Exxon, la mayor petrolera del mundo, junto a Synthetic Genomics, ha invertido nada menos que 600 millones de dólares en el oro verde, con el fin de crear biocombustibles a partir de algas y la capturar el dióxido de carbono producido en las fases de refinado.
Exxon, era una de las pocas petroleras que se había mantenido al margen de las energías alternativas, pero ahora potenciará la producción de energía limpia justo en el mismo momento en el que ha publicado los beneficios más bajos de los últimos años.
Exxon como muchas otras compañías que trabajan en sectores potencialmente contaminantes para el medio ambiente, necesita diversificarse o investigar en nuevas fuentes de energía verde. En Estados Unidos muchas empresas han apostado por el negocio de las algas, ya que la consideran una de las energías renovables con más futuro.
La principal ventaja de la energía generada mediante microalgas es que su materia prima no suele comercializarse (lo que no altera el precio ni genera inflación) y su rendimiento energético es muy superior a la de los otros biocombustibles como el maíz. En total se puede obtener unos 7.000 litros de combustible por cada 4.000 m2 de cultivo de algas. La compañía asegura que aun pasaran unos años hasta que puedan vender este combustible ecológico a gran escala. Estaremos impacientes…










































