5 buenas razones para coger la bici en trayectos cortos
La movilidad sostenible tiene en la bicicleta a su gran aliado, y son bien conocidos sus múltiples beneficios para la salud, además de permitirnos ahorrar en gasolina o en transporte público.

Los que ya han hecho esta elección para hacer trayectos cortos, -pues los largos pueden requerir un esfuerzo excesivo o, simplemente, una bicicleta eléctrica-, probablemente no necesiten razones para seguir pedaleando. Sin embargo, aquellos que estén pensándoselo o hayan descartado la idea podrían acabar animándose tras leer siguientes buenas razones para coger la bici en trayectos cortos.

Es decir, en aquellos recorridos demasiado largos para ir caminando pero lo suficientemente cortos para que la bici sea el medio de transporte idóneo. Subirse a la bici de forma regular es gesto ecológico que tiene numerosas ventajas, ya sea, por ejemplo, para ir al trabajo, para desplazarte por la ciudad o para mover las piernas, y también el corazón, a golpe de pedal.

1. Es bueno para la salud

En efecto, puesto que es habitual que los desplazamientos diarios sean de unos pocos kilómetros, la salud nos lo agradecerá. El ejercicio aeróbico que realizamos, por otra parte, no castiga las articulaciones, con lo que un trayecto corto a un ritmo suave es una opción estupenda para cuidarnos sin necesidad de gimnasios ni perder tiempo en hacer ejercicio.

5 buenas razones para coger la bici en trayectos cortos
Incluso en entornos en los que la polución atmosférica es significativa, subirse a la bicicleta aporta más ventajas que inconvenientes, concluye una nueva investigación de la Universidad de Cambridge. A ser posible, eso sí, los expertos aconsejan coger la bici a primera o última hora del día, pues entonces los niveles de contaminación suelen ser más bajos.

2. Es práctico

Coger la bicicleta significa no tener que aparcar, no esperar el bus ni el metro y en muchas ocasiones incluso ir más rápido que el coche, sobre todo cuando hay atascos. O, por ejemplo, poder combinarla con el transporte público.

A diferencia del coche, la bicicleta parece estar diseñada para este tipo de desplazamientos, con lo que al movernos con ella en pequeños desplazamientos nos sentiremos como pez en el agua.

5 buenas razones para coger la bici en trayectos cortos
Si además utilizamos una bici que pertenece a un sistema de bicicletas municipal, aparcarla será muy sencillo, y además nos libramos del típico problema de la seguridad, como la colocación de un candado o, pongamos por caso, tener que llevarnos el sillín con nosotros para evitar robos.

3. Reducimos gastos

No tener que comprar el bono de transporte ni poner gasolina significa un considerable ahorro, qué duda cabe. La bicicleta, sin embargo, puede exigir una pequeña inversión, pero de todos es conocido el amplio mercado de bicis de segunda mano o los servicios municipales de movilidad sobre dos ruedas.

Cuando el gasto se contempla a un año vista es mucho más fácil animarse. Y es que a lo largo de un año el ahorro puede llegar a ser realmente jugoso, si bien depende de si nos ahorramos el transporte publico o privado. Haz las cuentas de tu caso concreto y quizá el resultado te sorprenda más de lo que imaginas, en particular cuando los trayectos son factibles, por la existencia de carriles bici y relativa cercanía.

5 buenas razones para coger la bici en trayectos cortos
En caso contrario, lo suyo es pensarlo bien. No se trata de hacer locuras, sino de utilizar el sentido común, quizá para invertir en una bici eléctrica que nos haga más llevadero el esfuerzo cuando el trayecto se hace demasiado largo.

Por otra parte, cuidarnos significa también un ahorro, por aquello de que más vale prevenir que curar. En todo caso, comprar una bici nueva de una buena calidad, sin necesidad de ser lo mejor de lo mejor, nos acabará saliendo a cuenta.

4. Un gesto ecológico

Aligerar la huella de carbono también es un aspecto interesante a tener en cuenta, un eco gesto que realmente hace la diferencia, pues el transporte contribuye de forma importante a incrementarla.

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Por un lado, la huella ambiental que suponga su fabricación es un aspecto sobre el que se desconocen detalles, por lo que para la comprador a día de hoy es prácticamente imposible conocer el ciclo de vida de una determinada bici. Además, hemos de sumarle el transporte, ya que por lo general se producen en países asiáticos, pero a su vez también hay que tener en cuenta que las bicicletas a las que no se les da un uso intensivo suelen ser muy durables.

Por lo demás, las emisiones atribuibles a una personas que monta en bici son las mismas que las de un peatón. Es decir, en términos generales, como medio de transporte el uso de la bicicleta es ambientalmente ventajoso.

5. Te hará sentir mejor

No vamos a decir que la bicicleta te hará feliz, pero tampoco lo negaremos. Al margen de la subjetividad que pueda sumar o no este tipo de beneficio a la bici, lo cierto es que pedalear no tiene por qué resultar fastidioso ni cansarnos.

5 buenas razones para coger la bici en trayectos cortos
Si el trayecto no es excesivo y vamos a un ritmo de paseo, de entre 15 y 20 kilómetros por hora, el cansancio no será mayor que el que produce caminar. Igualmente, el sillín no tiene por qué resultar incómodo. Si más allá de las tres primeras semanas de uso el cuerpo no se ha acostumbrado, podemos optar por un sillín más confortable, pero en ningún caso debe ser incómodo.

Por último, un reciente estudio relaciona subir en bici con la salud psicológica. De acuerdo con una investigación de la Universidad de East Anglia descubrió que quienes acudían al trabajo en bici o caminando tenían una mayor sensación de bienestar.