5 razones por las que preferir ropa ecológica
Son muchas las razones por las que la ropa ecológica debería ocupar mucho más espacio en nuestros armarios. Sin embargo, no siempre es fácil conseguirla, y lo cierto es que su precio suele ser superior al de la ropa convencional, por lo que acaba siendo un producto de minorías, que sólo buscan quienes tienen una fuerte conciencia sobre el beneficio que supone para el planeta.

Por lo tanto, concienciarse sobre la importancia de elegir ropa ecológica es un factor fundamental que puede empezar a cambiar las cosas, hacerla más accesible a nivel de distribución y económico. Ayudar al planeta y sentir sobre nuestro cuerpo un tejido natural será la recompensa, y razones hay de sobra, como las cinco siguientes:

1. Acabar con la “caducidad” de la ropa: Del mismo modo que apostamos por las tres erres (reciclar, reducir y reutilizar), debería encajarnos el concepto de ropa ecológica dentro de un estilo de vida eco-amigable, y no sólo por sus materiales orgánicos, sino porque está concebida para durar más que el resto. No en vano, hoy la moda se ha convertido en una industria que genera prendas constantemente, a precios bajos que salen muy caros al planeta. Ese constante cambiar de ropa, su uso durante sólo una temporada, acaba suponiendo un auténtico problema ambiental.

Por contra, invertir en prendas ecológicas, más duraderas, supondría un cambio de esta tendencia de usar y tirar, al tiempo que supondría una producción más sostenible que también ayudaría a salvar el planeta, sobre todo a nivel estadístico.

5 razones por las que preferir ropa ecológica

2. Ahorrar recursos: Como dice la sabiduría popular, para muestra, un botón, en este caso unos pantalones vaqueros, para cuya producción se requieren entre 3.000 a más de 5.000 galones de agua. Es sólo un ejemplo, pero da una clara idea de los recursos que puedan llegar a requerir tanto la fabricación de tejidos como su confección y logística asociada.

En concreto, es tremendo el gasto en algodón. Así, optar por las prendas de algodón orgánicas ayudaría a frenar este cultivo intensivo que supone un tremendo despilfarro que afecta al entorno y también impide el uso de esas tierras para otros cultivos con fines alimentarios, sin olvidar la pérdida de hábitat silvestre que a menudo supone la agricultura.

3. Ayudar a combatir el cambio climático : No solemos relacionar el cambio climático con la compra de ropa, pero todo lo que supone emisiones de carbono es impulsar su avance. Si tenemos en cuenta que la industria textil genera 80 mil millones de prendas al año, será más fácil entender que, lejos de ayudar a revertirlo o detenerlo, estamos dándole un impulso que acabará siendo nefasto para las próximas generaciones.

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4. Sigue la moda… de lo ecológico: Cambiar el concepto de moda, redefiniéndola para verla de otro modo, es tener un concepto personal de lo que a uno le sienta bien, ademas de que vestir ecológico es compatible con ir a la moda y es mucho más que ir con una camiseta de algodón orgánico.

Por lo tanto, si queremos tener gestos ecológicos, nuestro bienestar y satisfacción personal estará más asociada a las prendas ecológicas que a las convencionales. Simple cuestión de actitud verde.

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5. Apuesta por tu salud y el confort de lo orgánico: Las prendas orgánicas se fabrican con materiales no alergénicos, aunque cualquier sustancia natural igualmente puede provocar reacciones alérgicas. Sin embargo, del mismo modo que los productos ecológicos no crean desechos tóxicos, esa ausencia de componentes químicos resulta saludable, y la sentiremos al contacto con nuestra piel. La

La sensación será más natural, en especial en el caso de las prendas para los bebés y personas con problemas de alergias, pues las prendas ecológicas son más suaves y respetuosas con nuestra naturaleza. A ser posible, además, adquirámoslas de marcas que fomenten el comercio justo, pues la ropa ecológica es todo un concepto, que va más allá de la calidad orgánica de los materiales, en el que se incluyen métodos de producción sostenibles y relaciones laborales no explotadoras.