A California sólo le queda agua para un año
La NASA advierte que el agua potable almacenada de la que dispone California tiene los días contados. En concreto, le quedan unos 365 telediarios o, lo que es lo mismo, los científicos afirman que la situación es tan desesperada que las reservas de agua no durarán más de un año.

Éstas no sólo han estado agotándose durante los últimos años, sino que además el cambio climático provoca estragos y no hay modo de reponerlas. Las sequías no parecen tener fin y sus dramáticas consecuencias se reflejan en las cuencas de los ríos Sacramento y San Joaquin, y tampoco ayudan las cada vez más escasas aguas subterráneas, así como los niveles de nieve, que luego se traducen en agua durante el deshielo, también en su punto más bajo, según revelan los satélites de la NASA.

La agricultura acabó con las reservas

El uso y abuso de las aguas subterráneas por los agricultores, en situación crítica por las constantes sequías, ha hecho que dos tercios de las pérdidas de agua almacenada se deben a su uso. Los pozos están secos o a punto de secarse, la tierra está hundiéndose y el agua superficial se ha reducido en un 80 por ciento. Es así que, a día de hoy, según explica en un artículo publicado en Los Angeles Times Jay Famiglietti, científico de la NASA, las reservas actuales podrían acabarse dentro de un año.

A California sólo le queda agua para un año
La solución no es nada fácil, obviamente, y requiere una actuación urgente. De nada vale confiar en que la traiga el clima, sobre todo porque además la falta de agua y de condiciones meteorológicas favorables que sufre la región puede considerarse crónica.

Entre otras soluciones apuntadas por Famiglietti, el racionamiento de agua ha de ser férreo y universal. La aplicación de medidas restrictivas sobre el uso del agua almacenada debe alcanzar a todos los sectores, a nivel doméstico, municipal, comercial, industrial, agrícola, etc. pero, sobre todo, urge aplicar “estrategias sobre el uso del agua a largo plazo”, pues California se enfrenta a un futuro negro en el que, sí o sí, habrá una constante falta de agua.