Abejorros que polinizan cultivos de invernadero
Agrobío es una empresa que cría en cautividad abejorros para polinizar cultivos que se encuentran bajo plástico, como son los famosos invernaderos de Almería, ese mar blanco de España. El objetivo de esta empresa es sustituir los tratamientos químicos, nocivos para el medio ambiente, y manuales, con la carga de trabajo que supone, por otros naturales.

Se ha logrado criar abejorros que polinizan las flores de las tomateras (y también otras plantas) en cultivos bajo plástico, cultivos que en los que, habitualmente, no viven insectos polinizadores. Por esta labor, la empresa Agrobío ha recibido el premio Andalucía de Medio Ambiente.

La práctica de una polinización natural, mediante insectos, se empezó a llevar a cabo en los años ochenta del siglo XX. Se descubrió que los abejorros y, en especial, los obreros, son unos perfectos polinizadores del tomate. Sus colonias son mucho más pequeñas que las de la abeja común, pero los abejorros presentan otras ventajas. Se adaptan mejor a las condiciones de frío, volando y trabajando en condiciones que no soportarían las abejas. Además, son más dóciles y es muy raro que lleguen a picar a la gente que trabaja cerca de la colmena. La abeja común puede ser más agresiva, sobre todo, en recintos cerrados como los invernaderos.

Agrobío imita las condiciones ambientales de las cuatro estaciones para que los abejorros vivan sus ciclos naturales. Se encuentran en letargo durante el invierno, se inicia su desarrollo en primavera, continúa en verano y las reinas se reproducen en otoño. Se crían especies autóctonas, de modo que se adaptan mejor a las condiciones naturales del medio. La especie Bombus terrestris en la Península Ibérica y la Bombus canariensis en Canarias.

El abejorro, además de utilizarse para polinizar, se considera muy útil como indicador de situaciones de polución. Cada insecto puede combatir un tipo de plaga específica. Agrobío también realiza este servicio de control de plagas de forma biológica. Se utilizaban insectos para los invernaderos almerienses, pero, tras su éxito, se trasladó la práctica a otras provincias, a otras producciones y a otros países como Marruecos, Italia y Holanda.