Las acciones del ser humano que destruyen los mares

Los mares y océanos del planeta sufren, año tras año, una serie de deterioros causados por la huella humana. Gran parte de las actividades y hábitos realizados por nosotros a diario están contribuyendo a su desgaste, sin que ni siquiera nos demos cuenta.

Los mares y océanos son el hogar de importantes ecosistemas y resultan una parte clave del Planeta. No sólo el calentamiento global los hace disminuir, sino que, además, la huella del ser humano va destrozando paulatinamente sus ecosistemas, debido a factores como la contaminación, la pesca irresponsable, la extinción accidental de especies, las fábricas, el uso de productos químicos arrojados a mares y un largo etcétera. Si te preocupa la salud de estos mares y océanos, hay varios hábitos que puedes modificar en tu vida cotidiana para hacer que éstos sufran un poquito menos.

La acción humana no solo desgasta las especies desarrolladas en la superficie terrestre, sino también debajo del mar. Una de las primeras causas es la pesca. No se trata de que el ser humano deje de pescar, pero sí de que lo haga de un modo más irresponsable y menos indiscriminado. Cuando adquirimos un exceso de mariscos o comemos peces muy pequeños estamos, sin quererlo, contribuyendo al negocio de la pesca indiscriminada.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

No comprar pescado obtenido con métodos dañinos

La pesca de arrastre de fondo, por ejemplo, es un método destructivo, en el que es más lo que se destruye que lo que se obtiene. Además, para llevar a cabo otras muchas prácticas de pesca se vierten en el agua sustancias que son las causantes de la destrucción de muchas especies. Igualmente, la violenta pesca con dinamita ha sido la causante de matar a grandes poblaciones de peces arrecifes, así como el paso de las embarcaciones daña a menudo los corales y algas. Infórmate y compra solo el pescado que vayas a necesitar, sin abusos, intentando no adquirir peces pequeños y cerciorándote de que han sido pescados mediante métodos sostenibles.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

En agricultura, lo orgánico sobre los pesticidas

La agricultura es otra de las prácticas humanas que más deterioran el mar. No solo por el uso de pesticidas y similares en las tierras que pueden desembocar en una contaminación marina y destruir plantas y animales, sino que una gran cantidad de agua potable que obtiene el ser humano se usa para regar en agricultura. Igualmente, tenemos que comprar productos que tengan garantía que se han cultivado de un modo sostenible y responsable.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

Nunca ensuciar las playas

El ser humano, cuando se baña en las playas, debe tener un comportamiento individual respetuoso con el mar. Esto implica, por supuesto, el no verter sustancias de ningún tipo a las aguas, ni basuras que deterioran los mares. Las sustancias más peligrosas son el petróleo, los plaguicidas y los aceites o metales, pero podemos aplicarlo a todo tipo de cosas arrojadas a las aguas (desde un refresco hasta una bolsa de plástico) que, a la larga y con acumulación, acaban por contaminar gravemente los mares. Esto implica también no tirar sustancias tóxicas por el retrete o el fregadero.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

La industria es otra de las actividades humanas que más ensucia el mar. La propia contaminación atmosférica también deja huella en las masas marinas, no solo intercede en el aire y en la propia salud humana. Esa contaminación también se mete en los mares, los cuales hacen que no sea bueno para nosotros bañarnos en ellos, y además los va deteriorando poco a poco. Al expulsar una fábrica grandes cantidades dióxido de carbono y gases tóxicos, está influyendo en la salud del aire y del mar, además de los desechos químicos de estas industrias (como el petróleo) que van a sus aguas. Nuestra manera de luchar contra ello es eligiendo marcas que emitan un índice bajo de contaminación, seguir la regla de la reutilización y evitar comprar más de lo que necesitamos, para no fomentar la aparición de nuevas fábricas. Aunque los gobernantes de los principales países desarrollados ya se están estableciendo límites a no sobrepasar para minimizar este daño, aún se arrojan anualmente grandes cantidades de dióxido a la atmósfera.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

Minimizar la conducción y elegir productos naturales

Elegir bien las empresas que trabajan de un modo sostenible debería ser el primer paso a la hora de hacer una compra de cualquier naturaleza, así como decantarnos por productos ecológicos o bio que no usan pesticidas o tóxicos que contaminen al planeta. Pero, además, en nuestra vida cotidiana, podemos hacer mucho más por los mares:

Evitar la conducción en vehículos privados, sería uno de ellos. Con prácticas como desplazarse en bicicleta, comprar en pequeños comercios a los que podamos ir caminando, elegir productos nacionales para minimizar el impacto de la contaminación durante el transporte, etcétera, estamos contribuyendo a frenar el daño a nuestros mares.
Otra solución para paliar los abusos que la agricultura tradicional hace en los mares y océanos, es comenzar a comprar hortalizas y verduras orgánicas o, mejor aún, crear nuestro propio huerto, donde la comida no solo nos sabrá mejor, sino que además tendremos la satisfacción de poder alimentarnos sin haber dañado al medio ambiente y, por ende, a los mares.

Las acciones del ser humano que destruyen los mares

Un comportamiento cívico cuando vamos al mar

Además, no dañes ni cojas especies marinas sin razón alguna. Incluso algunas conchas que recolectamos en las orillas del mar son necesarias para la vida de algunas especies. Si pescamos por afición, rompemos algas o interactuamos con especies mientras hacemos prácticas como el submarinismo, estamos destrozando una parte del ecosistema marítimo. Las playas y mares deben cuidarse, saber bien lo que les conviene, no dañarlas en ninguna de nuestras actividades individuales y consumir, dentro de lo posible, mariscos o pescados de mayor tamaño que hayan sido pescados con métodos responsables y no abusivos.