Adiós, glaciar del Aneto…
El último gran glaciar de los Pirineos está desapareciendo. El glaciar del Aneto, superviviente de las épocas de las glaciaciones nos abandona a una velocidad vertiginosa. En 1894 su extensión rondaba las 694 hectáreas; hoy en día apenas llega a las 90 hectáreas. Basta con que miremos la fotografía que acompaña este post: la imagen real es actual, mientras que la de la ilustración tan sólo tiene 25 años; es impresionante ver como en un cuarto de siglo, período absolutamente insignificante en términos geológicos, el glaciar se ha podido retirar tanto.

En nuestro país sólo existen glaciares en los Pirineos. Muchos de ellos ya han desaparecido. El del Aneto ha cuadruplicado su velocidad de deshielo en la última década, mientras que su vecino, el glaciar de La Maladeta, está a punto de dividirse en dos debido a la pérdida progresiva de su superfície.

Pero no sólo se está reduciendo el número de hectáreas que abarca el glaciar del Aneto, sino también su profundidad. Las espectaculares grietas de más de 50 metros de profundidad, que hacían tan peligroso su ascenso, han disminuido considerablemente.

Y, según especialistas de renombre, el motivo de este deshielo no es ni más ni menos el cambio climático, cuyas consecuencias pueden verse en estas zonas de forma tan evidente. No es el único lugar en el que este fenómeno ocurre: los glaciares de los Alpes también se hayan en franca recesión.

No me queda más que insistir en nuestra parte de responsabilidad. Es evidente que las medidas que los poderes públicos adoptan para afrontar el cambio climático no son suficientes. Nosotros podemos hacer más de lo que pensamos: reducir nuestras emisiones, consumir de forma responsable y no compulsivamente, comprar productos que provengan de zonas cercanas y no de la otra parte del mundo… Quizás no lleguemos a tiempo de salvar a los gigantes de hielo del Pirineo, pero sí para que otros lugares sigan siendo hermosos durante muchos siglos.