Los pasajeros que embarcaron en uno de los vuelos de la aerolínea Flybe recibieron asombrados una etiqueta. En ella se graduaban cuatro criterios, siendo los dos primeros los de impacto local (el ruido y las emisiones de CO2 al despegar y aterrizar) y dos vinculados al cambio climático (consumo de combustible y emisiones totales de CO2, según la distancia del vuelo).
“Bajo coste, pero no a cualquier precio” es el eslogan de esta iniciativa que también ofrece a los pasajeros la posibilidad de compensar su parte en las emisiones de CO2 generadas en su viaje. Durante la reserva del billete o en la web de la compañía, Flybe invita a sus usuarios a donar dinero a su proveedor, la organización PURE, que gestiona proyectos de reducción de emisiones de acuerdo con los mecanismos previstos por el Protocolo de Kioto.
Además, esta aerolínea británica sostiene que el sector aéreo debería ser incluido en el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea, recordando que, según el informe Stern, este sector es causante del 1,6% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
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06th Junio 2007
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