Agricultores en contra del algodón transgénico
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG Andalucía, y la Plataforma Andalucía Libre de Transgénicos (PALT) rechazan la petición realizada por la empresa Bayer CropScience para cultivar en España algodón genéticamente modificado GHB614 tolerante al glifosato. Dichas organizaciones esperan que dicha petición sea denegada, puesto que se trata de una opción innecesaria y peligrosa.

COAG recuerda que los algodoneros españoles, siguiendo directrices de la Unión Europea, han apostado por un cultivo más respetuoso con el medio ambiente. El algodón está manteniendo la actividad de las explotaciones en las zonas productoras, ante la falta de alternativas agrícolas viables. Los algodoneros están haciendo un gran esfuerzo para conseguir un manejo más eficiente y no necesitan un algodón que se pueda bañar con un herbicida total.

Desde 2006, alrededor del 80% de la superficie de algodón se realiza en producción integrada, con apoyo del programa agroambiental. Esto ha supuesto el abandono de prácticas como el acolchado plástico, así como una disminución del uso de agua (30%) y fertilizantes (40%) y una reducción en plaguicidas y herbicidas. En definitiva, un agricultura más respetuosa con el medio ambiente.

La agricultura practicada hasta ahora, por tanto, contribuye a reducir tanto los costes de producción como el impacto ambiental del algodón, mejorando la polinización al favorecer la actividad de los insectos. Así mismo, ha traído la creación de empleo cualificado en el medio rural. Grecia, el principal productor de algodón de la UE, también rechaza abiertamente los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).

Según los agricultores, los cultivos transgénicos producen nuevas plagas o el fortalecimiento de plagas secundarias, transferencia de la resistencia a herbicidas totales a las malas hierbas, destrucción de la biodiversidad. Además, aún tienen que estudiarse A todo ello hay que sumar las pruebas, cada vez más claras, de los daños en la salud.

Al rechazo de los agricultores del algodón, se suma el de los apicultores, que tienen bloqueado el 50% de su última cosecha tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la UE, declarando no apta para su comercialización la miel que contenga polen OGM.

Se produce la paradoja de que, mientras la administración alemana retira las mieles con polen transgénico y los consumidores de dicho país rechazan masivamente el consumo de productos genéticamente modificados, la multinacional Bayer, también alemana, quieren cultivar en otros países transgénicos.