Agua altamente radiactiva en Fukushima y casos de cáncer de tiroides
Otra vez nos llegan noticias desde Japón. Y no son buenas. La autoridad de regulación nuclear del citado país ha informado de una fuga de 300 toneladas de agua con un nivel de radiactividad 3 (el máximo es 7). La fuga se ha producido en uno de los tanques que almacenaba el agua usada para enfriar los reactores tras la catástrofe nuclear.

El nivel 3 es un “incidente grave”, según la Escala Internacional de Incidentes Nucleares (Ines). Es la primera vez que se cambia el nivel de alerta desde que ocurrió el tsunami que produjo el accidente nuclear, ya hace más de dos años. Este tanque contiene agua que ha sido parcialmente descontaminada.

El tanque contiene otras 670 toneladas de agua radiactiva, que hay que trasvasar a otro contenedor cuanto antes y de manera segura. El mayor problema es recoger el agua que ya está en el suelo de la central. Además, pueden producirse filtraciones. Tepco, la empresa responsable de la planta, una vez más, demuestra su mala gestión y da la razón a los que la critican.

Mientras, en la zona, se ha descubierto que las personas están en riesgo. Se han realizado análisis médicos que han demostrado que tras el accidente nuclear, la radiación ha llegado hasta los ciudadanos de Fukushima y ha producido cáncer de tiroides en 18 casos de menores de edad. Se han hecho pruebas, hasta ahora, a 360.000 menores de 18 años.

Podrían aparecer más casos con el tiempo

Hay otros 25 menores de edad de la prefectura que podrían padecer la enfermedad, aunque, de momento, sólo son síntomas y no se ha confirmado la enfermedad. Las sustancias radiactivas se acumulan en las glándulas tiroides de los niños y aumenta el riesgo de sufrir cáncer.

Agua altamente radiactiva en Fukushima y casos de cáncer de tiroides
Es cierto que la rápida evacuación de la zona cuando se produjo el accidente disminuyó notablemente la probabilidad de que se produjeran casos de cáncer. Pero ahora se comprueba que el riesgo, aunque mucho menor que en Chernóbil, existe. Los efectos de un accidente nuclear se siguen produciendo después de muchos años. ¿Merece la pena arriesgarse?