Ahorra energía en Navidad
Celebrar la Navidad (¿quién no lo hace en mayor o menor medida?) implica un gasto energético. Una vez más, lo más ecológico sería no celebrarla: no iluminar las calles ni las casas, no consumir más de lo necesario, nada de gastos superfluos, comidas opíparas (que generan restos que acaban en la basura), etc. Pero, la tradición es la tradición.

En todo caso, incluso siguiendo la tradición navideña, os presentamos una serie de consejos para vivir una Navidad ecológica. A continuación, los repasamos:

No usar iluminación navideña

Esto vale para particulares y para ayuntamientos, pero ningún alcalde tiene la valentía suficiente para llevarlo a cabo. Bolas que se iluminan, luces en las fachadas, letreros luminosos en calles y tiendas, todo ello aumenta el gasto energético. Con luces led se consigue que el gasto sea menor, pero aún mejor es no usar ninguna luz.

Belén sin movimiento

En algunos hogares, se ha impuesto la moda de un belén que cuenta con un dispositivo mecánico para mover los elementos, lo que supone otro gasto energético: agua que discurre en un circuito cerrado, norias que giran, personajes que se mueven. Totalmente prescindible.

Descongelar en el frigorífico

Los más previsores compran alimentos congelados para elaborar el menú de Navidad. La mejor forma de descongelarlos es pasarlos, primero, a la nevera. De este modo, el refrigerador aprovecha las bajas temperaturas que desprende el alimento y se ahorra electricidad. Por otra parte, no se deben introducir platos calientes en el frigorífico porque producen el efecto contrario.

Cocina eficiente

En estas fechas, la cocina supone uno de los gastos energéticos más altos. Para reducir el consumo eléctrico (o de gas, en algunos casos) en este ámbito conviene usar, si es posible, una olla exprés, que cocina los alimentos en menos tiempo y, por tanto, gasta menos energía o, en su defecto, tapar las cazuelas para que no se pierda calor. Cuando se use el horno, si es posible, se deben cocinar varios platos a la vez, cada uno en una bandeja. La puerta del horno se debe abrir lo menos posible.

Usar el lavavajillas

No sólo por comodidad, sino por el ahorro de agua. Además, este tipo de cenas y comidas reúnen a muchos invitados, por lo que es fácil llenar por completo el lavavajillas.

Bajar la calefacción

El calor humano de la multitud familiar (y, por qué no decirlo, el vino, la comida caliente y el buen cava) permite bajar unos grados la calefacción mientras se celebran los banquetes y durante la sobremesa. Si se viaja y la casa queda vacía unos días, es conveniente bajar la calefacción hasta unos 15 ºC, pero no apagarla por completo, evitando que la casa se enfríe mucho, lo que implicaría mucho gasto para recuperar una temperatura confortable.