Al Gore asegura que la economía se encamina a una “burbuja del carbono”
La burbuja tecnológica de los empresas 2.0, la burbuja de las hipotecas basura, la burbuja inmobiliaria y, ahora, la burbuja del carbono. Y va a ser la más grande de todas, en opinión de Al Gore. La economía mundial está al borde de un precipicio una vez más por los activos no revelados de emisiones de dióxido de carbono en los balances de las empresas.

Los gestores de las inversiones no tienen en cuenta los riesgos inherentes al cambio climático: lo que van a tener que pagar las empresas por emitir carbono. Accionistas e inversores no están convenientemente informados al respecto, dice Al Gore. Los activos que más contaminan son las minas de carbón, las centrales eléctricas que usan combustibles fósiles y las fábricas de vehículos de gasolina o diésel.

Los activos del carbono representan, al menos, 7 billones de dólares en las cuentas de las empresas que cotizan en bolsa, y el doble en otras empresas privadas, Gobiernos y fondos soberanos.

El peligro causado por el cambio climático cada es mayor. Así, los precios por emitir carbono, en teoría, tenderán a aumentar. La necesidad de transformar la economía a una de bajas emisiones de carbono será cada vez más urgente. Por ello, se está creando una “burbuja del carbono” de la que llevan avisando los expertos sobre cambio climático y algunos economistas. De momento, el aviso tiene poco efecto sobre el comportamiento de los inversores.

Al Gore asegura que la economía se encamina a una “burbuja del carbono”
Al Gore, junto a su socio, un exdirector ejecutivo de Goldman Sachs, presentan un plan de cuatro puntos para proteger a los inversores identificando los riesgos del carbono en sus carteras y para exigir a los administradores de la empresa que estos riesgos se hagan públicos. Al Gore asegura que las inversiones con menos riesgos son las energías renovables o los vehículos eléctricos, es decir, las industrias que no contribuyen al cambio climático.

Una burbuja que afectará a todo el sistema

Al Gore avisa: aunque no haya un acuerdo global como se pretendía con el Protocolo de Kioto, los inversionistas deben exigir que sus empresas gestoras tengan en cuenta el riesgo de carbono. Las inversiones que antes pueden fracasar son industrias como las arenas de alquitrán o cualquier tipo de sector relacionado con el carbón. Otros sectores, como los vehículos a gasolina o la construcción, tienen peligro de devaluación.

Y, como la economía está globalizada y todos los sectores relacionados, finalmente la burbuja del carbón llegará a los bienes raíces, a las tierras agrícolas y a cualquier infraestructura. Además, las inundaciones, las sequías y las tormentas son cada vez más potentes y frecuentes, con lo que los riesgos de perder dinero en las inversiones aumentan.