Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Apoyar el comercio justo no solo es comprar sus productos. Estar a favor de esta forma de economía, mucho más equitativa, significa también tener una actitud proactiva al respecto, que puede traducirse en un sinfín de actuaciones.

Entre otras, podemos recomendarlos a nuestros amigos o conocidos, optar por ellos a la hora de hacer un obsequio, añadiendo el mensaje. E incluso practicar la ciberacción respaldando campañas desde las redes sociales, amén de poder hacerlo formando parte de distintas ONGs.

Si tenemos una tienda, podemos incluirlos como o, por ejemplo, proponer su consumo en centros de trabajo. Por ejemplo, a nivel de infusiones, chocolate y café, productos típicos del comercio justo que se consumen habitualmente cuando se hacen breaks en el trabajo.

Un comercio solidario y respetuoso con el entorno

¿Pero, qué es el comercio justo? Con esta definición se alude a un tipo de certificación que apela a un consumo responsable, basado en la solidaridad con un sistema comercial alternativo, que lucha contra la pobreza favoreciendo el desarrollo de los pueblos más desfavorecidos.

Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Aunque son productos fabricados en lugares lejanos, y la huella de carbono es elevada a consecuencia del transporte, puede que ésta se vea compensada, por ejemplo, a través del sello ecológico o por la ausencia de embalajes e incluso por ser éstos reciclados, pongamos por caso. Sea como fuere, hay algo seguro: el sello del Comercio Justo nos garantiza que nadie en su cadena de producción y distribución ha sufrido flagrantes injusticias.

Es decir, tenemos la certeza de que los agricultores o artesanos han recibido un salario digno por su trabajo o, por ejemplo, de que no ha habido explotación infantil. A su vez, se favorece el desarrollo sostenible a nivel de ecosistemas o, en caso de que se generalizara, también de los países productores.

Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Sin ser necesariamente ecológicos (ello implica otro sello adicional) se trata de un comercio basado en la transparencia y el respeto hacia el consumidor y el trabajador, al tiempo que se aplican métodos sostenibles que también ayudan al entorno. Por lo tanto, presta especial atención a criterios sociales y también medioambientales, tal y como se recoge en la definición de la Organización Mundial del Comercio Justo o WFTO, por sus siglas en inglés.

A nivel de ventas, también crea un circuito de distribución a nivel mundial que favorece a los productores más marginales que, de otro modo, no podrían tener acceso a un mercado tan amplio. Así pues, se trata de un avance en favor de la tan necesaria justicia global.

Un mundo más justo

Frente al funcionamiento del comercio internacional, cuyas reglas se basan en una competencia feroz que no atiende a nada más, apostar por el Comercio Justo es una manera de superar esa sensación de impotencia y frustración que genera el implacable capitalismo.

Por contra, el Comercio Justo apuesta por unas mejores condiciones de trabajo, por la equidad entre hombres y mujeres, por una relación comercial más directa y democrática, por el acceso a la educación y la salud de las poblaciones del Sur…

Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Por lo general son productos caros, pero también estamos pagando algo más que el producto en sí. Aunque suene muy grandilocuente, con cada compra estamos cambiando las reglas del comercio internacional. Nuestra fuerza como consumidores con voz propia adquiere una dimensión nueva y, a nivel estadístico, ayudamos a que ese cambio esté cada vez más cerca de convertirse en una realidad.

Tomar conciencia de lo que hay detrás de esos productos es una razón de peso para pagar un poco más por ellos. No solo para ayudar a las comunidades productoras a obtener un justo precio por sus cosechas o artesanías, sino también para evitar la explotación de seres humanos y entornos. A su vez, suelen ser más sabrosos y saludables.

Comercio Justo y productos eco

En muchas ocasiones los productos de Comercio Justo también se producen atendiendo criterios orgánicos. Ello se traduce no solo en un producto ecológico, sino en un mayor cuidado ambiental y en una sostenibilidad claves para el entorno y el futuro de esas comunidades productoras.

Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Aunque para este tipo de comercio la utilización de recursos sustentables es una prioridad, no por ello es sinónimo de ecológico. No siempre, al menos, si bien el doble sello sí lo es y resulta relativamente fácil de encontrar.

Comprar local es apoyar el Comercio Justo

Comprar productos locales a los mismos productores es otra manera de apoyar el comercio justo. Ya sea porque conozcamos a agricultores de la zona o a través de sistemas de economía colaborativa o, por ejemplo, a través de mercados o tiendas de proximidad.

Incluso los grandes supermercados pueden tener secciones dedicadas a los productos frescos de temporada. Informándonos al respecto podemos saber fácilmente si son productos locales, adquiridos a agricultores de la zona, si bien las condiciones de venta muy probablemente serán tremendamente desventajosas para ellos.

Algunas buenas razones para apoyar el Comercio Justo
Es decir, por un lado apoyamos a esas personas agricultoras y ganaderas de la zona, cosa que está muy bien si apostamos por una economía local. En muchos casos, además, son productos artesanos e incluso orgánicos, y en estos centros los identificaremos por su respectivo logo, con lo que también tenemos esa garantía.

Otro aspecto positivo es la menor huella de carbono, puesto que nos ahorramos buena parte del transporte, con lo que así cuidamos el medio ambiente. A su vez, puesto que no tienen que viajar tanto, suelen prescindir de envases. Aún así, si queremos aunar local con comercio justo, las mejores opciones siempre están relacionadas con la compra de manos directas. Y, por supuesto, el comercio justo y los productos locales no son excluyentes. Todo lo contrario, nos ofrecen una mayor cantidad de posibilidades entre las que optar frente al comercio convencional.