Algunos datos sobre las abejas y su desaparición
Las abejas son los insectos que más polinizan las flores. Por esta razón, la elevada disminución de su población en los últimos años es una terrible noticia para el medio ambiente. Las abejas viven en todos los continentes excepto la Antártida. En cualquier lugar donde haya flores también hay abejas.

Las abejas se alimentan de polen y néctar. Hay más de 20.000 especies, pero las más conocida es la abeja doméstica (Apis mellifera). Esta especie vive en enjambres formados por la reina, las obreras y los zánganos. Sin embargo, la mayoría de las especies de abejas son solitarias y no forman enjambres. La FAO (Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) estima que el 71% de los cien cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos del mundo son polinizados por las abejas. Si las abejas desaparecen sería uno de los mayores desastres medioambientales del que quizá el planeta no podría recuperarse nunca.

Las abejas contribuyen a la polinización de las plantas. La polinización de una planta es como la fecundación de un animal. Sin la polinización, las plantas no se reproducen y, por tanto, desaparecen. Para que puedan reproducirse las flores necesitan que el polen de sus flores llegue al pistilo. Este proceso se produce por la acción de pájaros, invertebrados, insectos, el viento y, en algún caso, las propias plantas son capaces de autopolinizarse.

Pero, aunque sean diversos agentes los que ayudan a la polinización, la abeja melífera, la que produce miel, visita entre cincuenta y mil flores en cada viaje, llegando a realizar de siete a catorce viajes por día. En una colmena pueden vivir 25.000 abejas. A partir de ahí, un simple cálculo matemático señala que una colmena puede polinizar 250 millones de flores cada día.

Además, una de las costumbres de la abeja es alimentarse de un tipo de flor cada vez. Es decir, que si decide ir a las flores de romero, por ejemplo, visitará todas las flores de romero antes de empezar con otra flor. Esto aumenta la eficacia en la polinización respecto a otros agentes. Por último, su cuerpo contiene más minúsculos pelos que el de los otros insectos y, por tanto, transporta mucho más polen. Algunas plantas, como los manzanos, necesitan muchos granos de polen para ser fertilizadas. La abeja, pues, es la gran polinizadora de la naturaleza.

La gran polinizadora

El aumento de las muertes de las abejas, ya sea por enfermedades o por otras causas, se está produciendo en todos los continentes. Es un problema global. De continuar empeorando podría llegar a las dimensiones del gran problema medioambiental global de la actualidad, el cambio climático.

Lo que está ocurriendo con las abajas es que las encargadas de alimentar a la colonia desaparecen y las larvas y la abeja reina mueren. Los científicos llaman a este suceso CCD (Colony Collapse Disorder o Problema de Colapso de las Colmenas). Lo extraño del caso es que no se encuentran abejas muertas amontonadas dentro o alrededor de la colmena. Lo que ocurre es que desaparecen. De ahí que, para conocer qué ocurre con estas abejas, se lleven a cabo proyectos de investigación en los que se colocan chips de seguimiento en los cuerpos de las abejas para poder conocer su ubicación en todo momento.

Pero este gran problema no tiene una sola causa. En Europa, algunas colonias desaparecen por la muerte de la reina. En China, dos ácaros (Varroa y Tropilaelap) hacen estragos entre las abejas. Algunas teorías apuntan a que virus u hongos son los culpables. También hay una línea de investigación que culpa a los pesticidas usados por algunos agricultores.

En todo caso, es urgente conocer cuanto antes las causas del fenómeno y buscar soluciones sin más dilación. Sin abejas, no puede haber plantas. Y, sin plantas, los animales no pueden vivir. Tampoco el ser humano.