Alimentos radiactivos por la crisis nuclear en Japón
Una crisis nuclear como la de Japón puede tener consecuencias muy peligrosas en diferentes fases. Desde la primera radiación en la zona más cercana a la central durante los primeros días hasta la contaminación que permanezca en el ambiente o, incluso, en el cuerpo humano, después de veinte o más años. Ahora, cuando apenas han pasado unos días desde que se produjo la catástrofe, el problema son los alimentos.

Hace ya diez días que se produjo el terremoto y el posterior tsunami en Japón, que provocó, a su vez, la peor crisis nuclear desde el accidente de Chernóbil, y los japoneses se enfrentan a un nuevo problema: necesitan alimentarse, pero no saben qué alimentos han podido sufrir contaminación con partículas nucleares.

Por supuesto, el Gobierno japonés en seguida ordenó que no se distribuyeran los alimentos provenientes de las cuatro regiones que rodean a la planta nuclear de Fukushima, pues se encontraron rastros de partículas radiactivas en verduras y, también, en el agua del grifo. Esta suspensión se está aplicando a verduras de hoja verde como las espinacas y otras, pero también a la leche. Incluso se han detectado restos de yodo y cesio radiactivo en el agua de Tokio.

El portavoz del Gobierno japonés, Noriyuki Shikata, ha afirmado que los niveles encontrados hasta ahora suponen un riesgo muy pequeño para la salud humana. Según Shikata, se está llevando a cabo un análisis exhaustivo del estado de los alimentos. Así mismo, se están tomando medidas para limitar el consumo y el envío de algunos productos. Pero la gente no se fía. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado de que hay varios compuestos radiactivos que son particularmente preocupantes para la seguridad alimentaria: los isótopos de estronio, de yodo y de cesio.

Según el responsable de la campaña antinuclear de la organización Greenpeace, todos los gases que están saliendo de la central nuclear de Fukushima llevan elementos radiactivos que son volátiles y que, al mezclarse con otros gases en el aire, pueden ser inhalados tanto por el ser humano como por los animales. También el agua puede quedar contaminada, así como los alimentos.

Los gases contaminados que se liberan tienen partículas sólidas microscópicas que pueden caer al suelo por su propio peso o pueden ser arrastradas por la lluvia o el viento hasta el suelo y, una vez allí, ser absorbidas por las raíces de las plantas. También pueden quedar en las hojas de las plantas. Por tanto, las verduras de hoja verde son las más peligrosas de comer en este momento.

La vida de los compuestos radiactivos difiere. El yodo tiene una vida media de unos ocho días y se desintegra de forma natural en unas semanas. Sin embargo, el cesio radiactivo tiene una vida media de treinta años.