Almacenamiento de energía en aire líquido
Uno de los grandes retos de las energías renovables es encontrar un sistema seguro y de bajo coste para almacenar esa energía para usarla cuando sea necesario. El aire congelado podría ser una solución.

The Institution of Mechanical Engineers (IMechE) del Reino Unido asegura haber encontrado un método en el que, usando aire líquido congelado, se puede almacenar energía de forma tan eficiente como cuando se hace con baterías o con hidrógeno. Podría ser una revolución que impulse el desarrollo de las fuentes renovables.

La organización IMechE asegura que la electricidad generada en los parques eólicos por la noche, cuando hay viento pero la mayoría de los hogares y las industrias no necesitan energía, se podría usar para enfriar el aire en un lugar alejado. Después, cuando la demanda de electricidad aumenta, el aire líquido puede ser calentado para accionar una turbina. Según los ingenieros del proyecto este método de producir electricidad puede alcanzar una eficiencia de hasta el 70%.

IMechE va a celebrar una conferencia para discutir nuevas ideas sobre cómo usar este método de criogenización del aire para desarrollar una economía baja en carbono y combatir el cambio climático. La tecnología se basa en un prototipo creado originalmente por Peter Dearman, un inventor aficionado de Hertfordshire.

Almacenamiento de energía en aire líquido

Ya hay una empresa trabajando en el proyecto con pruebas reales

La recién creada empresa de almacenamiento de energía Highview trabaja en el proyecto: desarrollar la tecnología que inventó Dearman y crear un sistema que pueda almacenar energía para su uso en la red eléctrica general. El proceso ha sido, en parte, financiado por el Gobierno. Ya se está probando en una central eléctrica en Slough, Berkshire, Reino Unido.

La tecnología funciona refrigerando el aire a una temperatura de 190 ºC bajo cero. Cuando este nitrógeno líquido es, posteriormente, calentado, se produce un cambio de estado que libera suficiente energía para mover turbinas.

Las ventajas del sistema son que no requiere de metales raros (y, en algunos casos, contaminantes), como ocurre con las baterías, y que se podrá aprovechar, cuando se mejore, hasta un 70% de la energía producida. La desventaja es que se debe utilizar una fuente de energía para calentar el aire líquido. La más ecológico sería aprovechar el calor de otras fuentes, como el que hay en procesos industriales.