Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesada
La Organización Mundial de la Salud se ha pronunciado sin ambajes sobre el potencial cancerígeno de la carne. No solo advierte que la procesada dispara las probabilidades de tener cáncer. Además, afirma que la carne roja también es “probablemente cancerígena”.

“Salchichas, hamburguesas y otros productos cárnicos procesados son ‘carcinógenicos para humanos'”, dice el informe de la agencia sanitaria. Su veredicto es “concluyente” y, con él, tiemblan los cimientos de la dieta occidental más popular, basada en este tipo de alimentos.

El estudio de la ONU es concluyente. Dice encontrar suficientes evidencias científicas. De hecho, las incluye en el grupo de cancerígenos donde donde se encuentran productos como el tabaco, el amianto o el diésel. Por su parte, la roja tiene probabilidades de provocar cánceres como el de colon, páncreas o próstata.

¿Resultado? Un bombazo mediático ante el que, todo sea dicho, muchos han hecho caso omiso a la hora de hacer la compra. Y, cómo no, también ha contentado a los ecologistas. Aunque no llueve a gusto de todos, pues si son buenas noticias para el planeta y animales de granja (vaca, lechal, cerdo, cordero, caballo y cabra), no todos pueden celebrarlo. Los pollos y conejos no están para fiestas, precisamente…

¿Pero, hasta qué punto hemos de alarmarnos? ¿Se trata de dejar de comer carne procesada y roja? Al margen de razones verdes, a nivel sanitario hay motivos que lo recomiendan. Por ejemplo, según un estudio de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, solo 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta en un 18 por ciento el riesgo de cáncer de colon.

Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesadaPor su parte, las carnes rojas tampoco ofrecen garantías de librarnos de tamaña enfermedad. Se sabe que su consumo también tiene beneficios para la salud. Hay un amplio consenso en aconsejar una limitación de carne roja y procesada pues, por otra parte, aumentan el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, diabetes y otras patologías.

Doble objetivo: salvar vidas y salvar el planeta

Un efecto no buscado de esta situación es el beneficio ecológico que puede derivarse de una reducción del consumo de carne en el mundo. Recordemos que para las asociaciones conservacionistas el planeta ha de enfrentar dos retos prioritarios: la energía y la alimentación.

En concreto, los esfuerzos se centran en disminuir la contaminación producida por combustibles fósiles mediante la promoción de la energía verde, al tiempo que se trata de disminuir el consumo de lácteos y carne. Salvar el planeta, visto lo visto, también salvaría muchas vidas.

¿Pero, si consumimos menos carne, de dónde vamos a obtener proteínas? Actualmente, es la principal fuente de proteínas de infinidad de personas. Exceptuando a los veganos, prácticamente de todo el mundo moderno. Por lo tanto, es de cajón que se necesitarán alternativas viables, como las que enumeramos a continuación.

Carnes blancas ecológicas

Si queremos seguir comiendo carne de origen animal, lo suyo es optar por la carne blanca. Al menos por ahora, la carne de pollo, pavo y conejo, entre otras carnes blancas, no se consideran cancerígenas. Igualmente, los huevos ecológicos son una excelente fuente de proteínas.

Optar por lo ecológico exige, además, que sean animales certificados, que además de recibir un trato ético durante su crianza y matadero han sido alimentados con pienso ecológico. ¿Pero, acaso hay granjas amigables con los animales? Más allá de las granjas santuarios, que son harina de otro costal, mucho me temo que no las hay.

Si entendemos que el respeto hacia los animales forma parte de la ecología, entonces esta opción tampoco nos vale. Pero aún hay más opciones, por lo que no hay por qué sacrificar a los animales para obtener nuestras proteínas.

Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesada

La carne artificial

La carne diseñada a golpe de probetas ya es una realidad. Pero no solo eso, porque ya se han establecido las bases para producirla a escala. Su composición es vegetal, y lo cierto es que sorprende hasta qué punto se esfuerzan los científicos en crear clones de carne real, con su mismo sabor y textura, por ahora de res, cerdo y pollo.

Si sale bien el proyecto de investigadores holandeses de la Universidad de Wagenigen será posible producir a escala una gran variedad de carnes artificiales a un precio accesible. En este caso su origen no es vegetal, sino un producto obtenido a partir del cultivo de células madre obtenidas de tejido muscular de distintos animales.

En este caso, será clave valorar su potencial cancerígeno. Otras iniciativas similares, como las de la empresa Beyond Meat, han logrado hamburguesas veganas tan conseguidas que podrían acabar siendo el futuro de la alimentación no solo para veganos, sino de la humanidad.

A nivel nutricional, es rica en omega 3, calcio y vitaminas antioxidantes y tiene más proteínas y hierro que la carne de buey. La Beast Burger, nombre del inventazo, tiene 24 gramos de proteína, 4 g de fibra y cero colesterol, frente a los 19 gramos de proteína asimilable, cero fibra y los 24 mg de colesterol de la carne convencional.

Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesada

Vegetales ricos en proteínas

Los alimentos de origen vegetal ricos en proteínas son un buen sustituto de la proteína animal. Salvo excepciones, son muy fáciles de encontrar en el súper o en tiendas ecológicas.

Las legumbres son un ejemplo estupendo. O el tofu, leche de soja cuajada muy versátil en la cocina. Se le considera la carne de los vegetarianos (por cierto, las increíbles brochetas que abren el post son de tofu), al igual que el seitán, elaborado a partir de gluten de trigo.

Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesada
También podemos recurrir a los frutos secos y otras maneras de preparar la soja, como el tempeh, así como a un sinfín de verduras y hortalizas, como las espinacas, el brócoli, las alcachofas, el berro o, entre otras muchas, los espárragos.

Las algas también son una fuente natural de proteínas. Además de citar la popular alga espirulina, no queremos dejar de mencionar el revolucionario hallazgo que se ha dado en llamar Dulse, un alga que sabe a bacon. Viene cultivándose desde hace 15 años y, entre otros factores, su rápido crecimiento la convierte en una alternativa sostenible.

Simplemente freir, comer y disfrutar de su sabor a tocino. Crujiente y llena de proteínas, ético y saludable. Tras su descubrimiento, ahora solo queda producirla a escala y abaratar su precio.

Alternativas ecológicas (no cancerígenas) a la carne roja y procesada

Carne picada de insectos

Una última sugerencia: proteínas procedentes de los insectos. Aunque no siempre se sepa, la crías industrial de insectos lleva ya casi dos décadas en marcha y aspira a ser el sustituto de la carne.

¿Su principal obstáculo? Exacto, la aprehensión que provoca… Es por ello que algunos expertos afirman que la carne picada de insectos, mucho más agradable, podría llegar a ser el futuro de la alimentación. ¿Pero, será cancerígena? Habrá que preguntárselo a la OMS…