Ambio, proyecto para impedir que se adhieran organismos al barco
Tras unos meses surcando los mares, la parte del barco hundida en el agua se llena de organismos vivos que han encontrado un lugar perfecto para instalarse. Mejillones, lapas y otros moluscos con concha, así como ascidias, un tipo de gusano que se fija en rocas o en conchas, otros gusanos, percebes y otros animales pueden cubrir por completo esa parte de las embarcaciones. Pasado un tiempo, pues, hay que limpiarlas y prepararlas para que no haya ningún peligro al navegar.

Además, eso supone más peso para la embarcación, lo que, lógicamente, hace que necesite más combustible para desplazarse a la misma velocidad. También afecta a la aerodinámica del diseño del barco, que ya no surcará el agua con tanta suavidad. En definitiva, un problema para los que viven del mar. En algunos casos, si la cantidad de organismos pegados al casco del barco es suficientemente alta, puede suponer un gasto de un 40% más de combustible, una cantidad nada despreciable.

Una solución a este problema es cubrir la parte de la embarcación que se hunde en el agua con una pintura especial que impide que se peguen todos esos animales. Se calcula que esta pintura especial puede ahorrar hasta unos 20.000 millones de euros al año, además de evitar la emisión de medio millón de toneladas de gases de efecto invernadero al no hacer necesario tanto combustible.

El problema es que esas pinturas son tóxicas. Por ello se está desarrollando un nuevo proyecto de investigación impulsado por la Unión Europea, llamado Ambio, que tiene como objetivo precisamente crear una nueva generación de pinturas que no sean tóxicas, que respeten el medio ambiente marino y, además, que sean más eficientes.

El objetivo del proyecto es encontrar una gama de nuevas soluciones nanotecnológicas para los revestimientos de protección que controlan las incrustaciones marinas, pero sin utilizar biocidas (compuestos que matan a los organismos), ha señalado Jim Callow, coordinador del proyecto Ambio y profesor de la Universidad de Birmingham. Se trata, entonces, de encontrar un método que impida la adhesión de los organismos para que se desprendan de los cascos de los barcos, pero que no suponga matarlos.

Para ello, se investiga en nanotecnología, ya que es precisamente a esta escala microscópica como los organismos consiguen quedar adheridos a las embarcaciones. Luchar contra el problema desde la misma perspectiva en la que se produce. En las pruebas, se está consiguiendo un material anti-adherente para lapas y percebes en el agua. Sólo queda saber cuánto tiempo durará esta propiedad en un barco que se encuentre constantemente en el mar.