Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
¿Un Chernobyl en Nueva York? ¿Acaso un drama nuclear como el de Fukushima? Suena a película de ciencia ficción, con tintes apocalípticos a mansalva, y sin embargo ocurre lo de siempre: la realidad, cuando se pone, supera de largo a la ficción, y aquí nos hallamos, haciendo la crónica negra de lo que esperamos no acabe siendo una catástrofe nuclear anunciada.

La alarmas saltaron hace alrededor de mes y medio. A principios de febrero se supo que una central nuclear situada en el valle de Hudson, junto al río del mismo nombre, había sufrido una fuga. Ello, lógicamente, hizo pensar en la amenaza de una catástrofe nuclear en Nueva York, pues la misma se encuentra a apenas 40 kilómetros al norte de la famosa megalópolis.

El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, ordenó su cierre como medida de prevención ante la fuga de un material radioactivo, el tritio, en las aguas subterráneas que rodean las instalaciones.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
Según el gobernador, la empresa administradora de la central, Entergy, encontró “niveles elevados de radioactividad en tres pozos controlados, con el aumento de la radioactividad en uno de los pozos, alrededor del 65.0000 por ciento superior”.

El problema, sin embargo, era mayor, tal y como demostró una posterior investigación ordenada por Cuomo. Solo una semana después la fuga se agravó tras una fuga que se produjo durante unas tareas de mantenimiento, concretamente mientras se transfería agua con altos niveles de radioactividiad, y el gobernador pidió su cierre definitivo.

Entergy, como era de esperar, negaba tal cosa. De acuerdo con su versión, no había riesgo alguno para la salud pública, pues el problema se encontraba en las aguas subterráneas de la central, y éstas estaban controladas.

Una bomba de relojería

Por su parte, la petición del gobernador se basaba en unas opiniones bien distintas. Puesto que las nuevas muestras tomadas del agua subterránea local marcaban unos niveles de contaminación son un 80 por ciento más alto que las muestras anteriores, los expertos no dudaron en poner el grito en el cielo.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
Para ellos, esta filtración indicaba que estamos ante “un desastre a punto de ocurrir”, por lo que no hay otra alternativa que un cierre inmediato de la planta. Además, los problemas no son nuevos. La central nuclear, cuyo nombre es Indian Point, no es un recién nacido, precisamente.

Sus problemas son recurrentes y, de hecho, se la conoce desde hace unos años con el sobrenombre de “el Chernobyl sobre el río Hudson”. Un apodo que demuestra el temor que despierta entre la población.

Comenzó a operar en los años sesenta, y actualmente uno de sus reactores está cerrado. Su funcionamiento actual es posible gracias a una prolongación de su permiso de apertura, ya que éste finalizó hace alrededor de un año.

En los últimos años no han cesado los problemas. En mayo del 2015 varias secciones de la planta tuvieron que cerrar como consecuencia de un derrame de petróleo vertido en el río Hudson. El accidente vino acompañado de una explosión que los vecinos describieron como “una bola de fuego” sobre la central.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
Fueron dos incendios que ocasionaron un derrame de crudo al río, sin poderse determinar la cantidad, si bien la empresa administradora aseguró que no había riesgos de seguridad relacionados con un posible escape de material nuclear. La central volvió a la “normalidad” al cabo de unas semanas.

Pero, si mirar al pasado no resulta tranquilizador, hacerlo al futuro tampoco ayuda a confiar en una solución confiable. Tanto los activistas como muchos de los habitantes que podrían resultar afectados piden su cierre.

Su lectura de los incidentes no es otra que considerarlos un claro aviso de la catástrofe nuclear que se avecina. Los inquietantes episodios que ha protagonizado la central son, a su juicio, una razón más que suficiente de la urgencia de su cierre.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
En palabras de Paul Gallay, presidente de la ONG River Keeper, surgida para la protección del río Hudson y de la población ribereña, existe una amenaza que recuerda a la vivida en Fukushima:

Las noticias son cada vez más alarmantes. No solo nos preocupan los últimos problemas, asociados a los elevados niveles de tritio, sino el hecho de que haya problemas constantes desde hace meses.

¿La solución?

¿Cerrarla sería una solución? No de un día para otro, al menos, si tenemos en cuenta que la central es una fuente de energía clave para la población neoyorquina, pues abastece a más de 23 millones de personas. Es decir, a una cuarta parte de los habitantes de la Gran Manzana y el condado de Westchestar, un conocido suburbio.

Sin embargo, una situación de emergencia podría aconsejarlo. No en vano, su ubicación (está situada en Buchanan, en el estado neoyorquino a tan solo 40 kilómetros del norte de Manhattan) la convierte en un riesgo para una amplia área con gran densidad poblacional.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
En un radio de 80 kilómetros, un tiro de piedra en caso de accidente, viven más de 20 millones de personas, con lo que ello supondría ante una posible catástrofe nuclear. De hecho, es una de las regiones más pobladas del país.

Como alternativa deseable, obviamente, una energía baja en carbono segura para el área metropolitana de Nueva York y, ya puestos, extender el modelo a todos y cada uno de los estados. Algunas iniciativas, como la liderada por el investigador Mark Delucchi, de la Universidad de California, son una decidida apuesta para satisfacer las necesidades de energía estadounidenses con energías renovables. Por lo pronto, los temores de un accidente a gran escala como los de Chernobyl o Fukushima reclaman su cierre. El riesgo es demasiado alto como para ignorarlo.