Análisis de la contaminación en el Guadalquivir
Conservar un buen estado en el agua de los ríos es esencial para el medio ambiente y para el bienestar de las personas. Por ello, investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA), España, han decidido analizar la contaminación por compuestos químicos, como productos farmacéuticos y de higiene personal, en aguas del río Guadalquivir y algunas zonas de influencia.

Los biólogos tomarán muestras del agua que discurre por ciudades como Sevilla, Jerez y Cádiz. De este modo, podrán saber con certeza el nivel de contaminación de las aguas. El proyecto de investigación es la continuación de otro denominado “Badepas” que ha estado financiado por el VII Programa Marco de la Unión Europea.

Los productos que tratarán de detectar los investigadores son, sobre todo, antiinflamatorios (entre otros, el ibuprofeno), antibióticos y antidepresivos (reguladores lipídicos, antihistamínicos, etc.). En cuanto a los productos de higiene, el triclosán y el triclocarbán serán especialmente buscados. El proyecto está dirigido por Eduardo González Mazo.

Además, este proyecto también estudiará la eficiencia en la eliminación de estos productos en las plantas depuradoras y se comparará su impacto con el causado por las actividades de acuicultura que se desarrollan de manera intensiva en el litoral de la Bahía de Cádiz y las Marismas del Guadalquivir, donde la aplicación y el vertido de sustancias químicas sin depuración previa es una práctica habitual. El estudio pondrá en práctica nuevas estrategias de muestreo, como los llamados muestreadores pasivos tipo POCIS, que permiten integrar la contaminación del agua durante un determinado período de tiempo, o la toma y datación de testigos de sedimento, útiles para reconstruir la evolución histórica de contaminación y conocer su destino biogeoquímico, según explica González Mazo.

Se va a realizar, además, un trabajo de campo para estudiar cada zona. De este modo se analizará la contaminación en lugares con características diferentes, tanto geomorfológicamente (caños mareales, bahías, estuarios, etc.) como por el diverso grado de la actividad humana que existe alrededor (áreas agrícolas, zonas industriales, núcleos urbanos, instalaciones de acuicultura, etc.). En cada una de estas zonas, se tomarán muestras, tanto de las aguas superficiales como de los sedimentos y se probarán sistemas de muestreadores pasivos. Después, ya en el laboratorio, se cuantificará de forma precisa la capacidad de transporte y la persistencia de estos compuestos en el medio.