Análisis del vertido de Deepwater Horizon
Un grupo de científicos ha elaborado un estudio a partir del análisis de los millones de barriles de petróleo y gas vertidos en el Golfo de México durante el gran desastre ecológico producido por la plataforma petrolífera Deepwater Horizon. Se han medido los cambios en la composición de los fluidos para tener una mejor comprensión de qué alcance real tiene este tipo de vertido en las profundidades del océano.

Poco después de la explosión en la cita plataforma, los científicos se percataron de que el derrame llegaría a un pozo situado al suroeste y que se encuentra a 1.100 metros de profundidad. En ese lugar tan profundo, el petróleo se comporta de una manera diferente a como lo hace en la superficie.

En junio de 2010, con la ayuda de un robot submarino, conocido como vehículo operado por control remoto o ROV (Remotely Operated Vehicle), los científicos pudieron recoger dos muestras de petróleo y más de cien muestras de agua dentro del pozo. Después, se procedió a analizar estas muestras. Se encontraron más de cien compuestos orgánicos, entre hidrocarburos volátiles (metano, etano, propano, butano y pentano), hidrocarburos aromáticos (como benceno o tolueno) y otras sustancias más complejas.

Con esos datos y teniendo en cuanta la cantidad de petróleo vertido (4,1 millones de barriles), los científicos calcularon cuánta cantidad de hidrocarburos volátiles (metano y pentano) entraron en el agua durante la marea negra. El análisis químico reveló que un alto porcentaje de las fracciones de petróleo solubles se disuelven rápidamente en el agua fría y profunda. El resto llegan a la superficie (y, después, a la atmósfera), o se depositan en el fondo del mar.

La sustancia más abundante fue metano. El metano es altamente soluble en agua y sólo un 0,01% escapaba a la atmósfera. También descubrieron poca evidencia de biodegradación.

En definitiva, con estas nuevas mediciones y las tasas de biodegradación de otros estudios, los científicos estimaron que el total de hidrocarburos disueltos en el agua por el derrame se puede reducir a la mitad en un mes.