Aprender a convivir con elefantes
Las personas y los elefantes tiene más en común de lo que parece a primera vista. Son inteligentes (sí, los seres humanos también, aunque a veces no lo parezca), muy sociales y ambos generan un tremendo impacto en el ambiente donde viven.

En algunos lugares, hombres y elefantes tienen que convivir y, a veces, esa convivencia no es fácil. Pro eso, un grupo ambientalista está desarrollando un proyecto para conocer mejor cómo viven los elefantes para que los seres humanos de la zona vivan en una convivencia harmónica con los grandes paquidermos.

El conflicto no es nuevo. Pero, en los últimos años, la población humana ha crecido de forma espectacular, mientras que las poblaciones de elefantes han ido disminuyendo. En el sudeste asiático, el hábitat de los elefantes es mínimo. Así, la mayoría de las poblaciones de elefantes interactúan con la gente.

No se trata sólo de conservar los elefantes y su hábitat, sino también de mitigar los conflictos que se puedan producir con las personas. Para ello, hay que conocer cómo se comportan. Eso es precisamente lo que hace Campos-Arceiz desde la recién creada Management & Ecology of Malaysian Elephants (MEME). En particular, el objetivo es reducir los conflictos con los los agricultores locales.

El Parque Nacional de Taman Negara, en Malasia, con 4.343 kilometros cuadrados y una población estimada de seiscientos elefantes, es la mayor población de elefantes en la región. Los elefantes asiáticos son a menudo considerados como animales que viven en el bosque, pero Campos-Arceiz dice que ellos prefieren las zonas de transición entre el bosque primario y la sabana.

Los elefantes se pueden adaptar a bosques secundarios o de tala selectiva, así como a paisajes agrícolas tradicionales. Sin embargo, la agricultura intensiva y los elefantes no son compatibles.

Así, los elefantes pueden hacer incursiones a los cultivos para alimentos de los seres humanos y producir un daño importante. Los agricultores de la zona señalan que el segundo animal que más daña sus cosechas, sólo por detrás del jabalí.

Conflictos con los agricultores

En Malasia, el conflicto entre seres humanos y elefantes tiene un coste económico muy elevado. Los agricultores se quejan. El Gobierno trata de gestionar la conservación de los elefantes junto a la convivencia con los agricultores. Pero no tarea sencilla.

Según la organización MEME, los agricultores tienden a exagerar el daño producido por los elefantes. En todo caso, no hay una solución fácil ni rápida para acabar con el conflicto entre humanos y elefantes. Sin embargo, hay algunas iniciativas en este sentido: la educación de la población, indemnizaciones por daños y una mayor tolerancia para crear un espacio en el que puedan convivir personas y elefantes sin conflictos graves. Campos-Arceiz es muy claro al respecto:

Si los agricultores no están dispuestos a tolerar la presencia de elefantes, no hay futuro para los paquidermos en Asia.

El sudeste de Asia está a punto de perder algunos de los animales míticos de la zona: los rinocerontes. El año pasado, el rinoceronte de Java fue declarado extinto en Vietnam. Hace años, vivían en toda la región, desde las costas del Mar del Sur de China a la India. En la actualidad, aún sobrevive en Indonesia. Por otra parte, el rinoceronte de Sumatra sólo sobrevive en el continente en un par de parques en Malasia, protegido. Los elefantes asiáticos van camino de esa situación, y ya están en peligro de extinción por la Lista Roja de la UICN. Para sobrevivir en el sudeste de Asia, se deben mitigar los conflictos entre humanos y elefantes.

Ahimsa Campos-Arceiz explica que los elefantes benefician a los seres humanos, ya que es el herbívoro que más dispersa semillas. Hay sitio de sobra para que personas y elefantes vivan sin molestarse unos a otros. Que no ocurra como con los rinocerontes, que se han convertido en rarezas.