Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
La nueva regulación del autoconsumo eléctrico penaliza el uso de energías renovables. ¿Pero, lo suyo no sería subvencionar el uso de energías renovables?. Lo sería, pero hace justo lo contrario, las penaliza.

Con este nuevo canon, se castiga a quienes produzcan su propia energía por el mero hecho de hacerlo. O, lo que es lo mismo, buscar alternativas a las grandes compañías eléctricas no es gratis.

¿Acaso las renovables no crecen en todo el mundo? Lo hacen. ¿Y, acaso esta medida no contraviene las recomendaciones de la UE aprobadas apenas unos meses? También lo hace. ¿Además, no se supone que hemos que tender hacia un modelo energético que apueste por la eficiencia energética y las renovables? También, qué duda cabe.

¿Y el autoconsumo, no reduce el coste de la factura de la luz y mejora la economía? Sí. ¿Y qué hay de las ciudades sostenibles, no eran el gran desafío de la energía? En efecto, la integración de las energías renovables, el bajo consumo energético en los inmuebles y viviendas es un objetivo tan importante como contribuir a un desarrollo sostenible. Pero, con todo y con eso, la situación es muy otra. A partir de ahora, el sol tiene dueño y, por lo tanto, autoabastecerse con electricidad renovable exige pasar por caja.

Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
Con la nueva regulación del autoconsumo eléctrico, el “peaje de respaldo” o “impuesto al sol” recién aprobado por el Consejo de Ministros, las eléctricas y petroleras siguen siendo la prioridad política.

Nada nuevo bajo el sol, en realidad. Ser energéticamente dependiente es uno de los males endémicos de la economía española, y no hacer nada por remediarlo una constante. El país necesita importar más del 70 por ciento de la energía que consume, y salvo un episodio ya olvidado de mínimo apoyo a las renovables, no se ha caracterizado por implementar políticas ambientales orientadas a reducir la energía fósil y aumentar las renovables.

¿Cuánto nos costará?

La “desolbediencia” civil a la que apelan algunas voces no significa que el autoconsumo sea ilegal. La nueva normativa no lo prohíbe, pero sí impone un impuesto que, para qué engañarnos, hace inviables muchos de los proyectos. Simplemente, por no resultar rentables, pues las instalaciones suelen ser caras, tanto por el coste de la tecnología misma como por el precio de la colocación, sobre todo si el acceso al lugar elegido (por ejemplo, un tejado) es complicado.

Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
Con la excepción de los autoconsumidores de las islas Canarias y Baleares, que estarán exentos del peaje, los consumidores residenciales pagarán anualmente unos 9 euros más IVA por kW de potencia de cada panel que se tenga instalado.

Al peaje se le suma el inconveniente de no obtener ningún pago por los excedentes que producen y se queda la red. “Regalas a lo mejor el 70 por ciento de toda la energía que produce tu instalación a la compañía eléctrica, que por cierto, se la va a vender a tu vecino a 12 céntimos el kilovatio-hora (kWh)”, apunta Mario Sánchez-Herrero, coordinador de la empresa de economía social Ecooo.

En Portugal no solo se exime de impuestos al autoconsumo de hasta 1MW, sino que el excedente se contabiliza a la hora de hacer el balance neto. En concreto, se hace pagando un 90 por ciento de su precio de mercado.

Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
Las empresas, por su parte, pagarán dos peajes, los 9 euros más IVA por cada kW de potencia de los paneles más otro que variará en función del coste de la energía, de alrededor de 5 céntimos por cada kWh que produzcan y autoconsuman.

Más allá de estas cuestiones, la Unión Española Fotovoltaica (Unef), que agrupa a unas 300 empresas del sector, denuncia que España sea el único país en el que se aprueban nuevas normativas “para que no se desarrolle el autoconsumo”.

Las baterías, la cara de la moneda

Frente a estas iniciativas desincentivadoras, los avances de la tecnología animan al consumidor a decir adiós a la red eléctrica. La aparición de la nueva generación de baterías para los hogares que, como la de Tesla, faciliten un uso eficiente y autosuficiente de energía limpia ha revolucionado el autoconsumo. Ahora, dejar de depender de la energía eléctrica convencional es factible, pues uno de los puntos débiles de las energías verdes más populares, como la solar o la eólica, es el almacenamiento.

Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
Si bien el impuesto se intenta justificar aludiendo a la necesidad de respaldar el consumo de la red por parte del consumidor que hace un uso parcial para cubrir sus necesidades, los avances tecnológicos podrían cambiar radicalmente las cosas.

Tengamos en cuenta también que las empresas suelen tener una mayor demanda de electricidad cuando hay más sol, y que ocurre todo lo contrario en los hogares. Por lo tanto, en este sentido las nuevas baterías pueden hacer una gran diferencia a nivel doméstico.

Aprobado el impuesto al sol, en contra del autoconsumo
¿La justificación es convincente? Según señala Sánchez-Herrero, la solidaridad con el resto de consumidores justificaría el impuesto, pero el planteamiento es exagerado:

Lo lógico es que estos consumidores paguen por ese respaldo cuando y solo en aquellos momentos en que necesitan recurrir a la red, y no, según se establece en la regulación recién aprobada, en los momentos en los que no están consumiendo de la red, es decir en aquellos momentos en los que los paneles fotovoltaicos están funcionando.

Sea como fuere, en el momento en el que las limitaciones tecnológicas desaparezcan, el autoconsumo integral será posible e incluso se producirán excedentes mucho más interesantes. Entonces, habrá que hacer otro planteamiento, y los impuestos dejarán de tener sentido. O, muy probablemente, simplemente se cambiará el discurso.