Aprovechar desechos vegetales para la alimentación animal
Mientras en algunas partes del mundo la mayoría de la población se muere de hambre o tiene una alimentación deficiente, en la sociedad occidental se tiran toneladas de comida que aún está en buen estado. No es raro ver a personas sin hogar a las puertas de los supermercados, a la hora del cierre, rebuscando en los cubos de basura y recogiendo alimentos que todavía son comestibles. Son los espigadores del siglo XXI, siguiendo la idea del magnífico documental de Agnès Varda. Esto sin contar con lo que desechan los restaurantes y los establecimientos de comida rápida. El mundo está muy mal repartido.

Un nuevo programa va a intentar paliar esta situación en el País Vasco. Se denomina CleanFeed y está financiado por el Programa Life+ de la Unión Europea y por la dirección de Innovación e Industrias Alimentarias y de la Dirección de Calidad Ambiental del Gobierno vasco. En total, cuenta con un presupuesto de casi un millón de euros y se llevará a cabo durante tres años. Se trata de evitar que, como ocurre en la actualidad, casi todas las frutas y verduras que no son destinadas al consumo humano en la distribución terminen en los contenedores. Son más de 7.000 toneladas anuales de alimento que no se aprovechan.

Para poner en marcha este proyecto, se elaboró un estudio previo que fue encargado a Azti-Tecnalia por la Distribución de Calidad Ambiental del Gobierno Vasco. En este estudio se determinó la posibilidad sanitaria, técnica y económica del aprovechamiento para alimentación animal de fracciones de alimentos que, hasta ahora, han sido gestionados como Residuos Sólidos Urbanos (RSU). Como basura, en otras palabras.

Por tanto, el proyecto CleanFeed tiene como objetivo principal solucionar el problema medioambiental causado por estas enormes cantidades de subproductos vegetales que se envían a los vertederos cuando, por su composición, pueden ser utilizados como materias primas de calidad para la alimentación de los animales.

Alimentar a los animales y gestionar de una forma sostenible los recursos vegetales, tratando de aprovechar los residuos biodegradables y contribuyendo así a la aplicación de las normativas europea, española y vasca sobre reciclado de residuos. Así mismo, se obtiene una nueva fuente de materia prima sostenible y libre de impurezas y sustancias no saludables para la alimentación animal. Si tiene éxito, este proyecto se podrá exportar a otros países europeos o del resto del mundo.