Aprovechar lodos residuales para producir energía
Facsa y ainia centro tecnológico están desarrollando un proyecto para mejorar la autosuficiencia energética de una estación de depuración de aguas residuales urbanas (EDAR). Se trata de aprovechar los lodos que genera la propia planta. El proyecto se llama Sludge4Energy y se desarrollará hasta 2014.

El objetivo final es mejorar la sostenibilidad del proceso de depuración, optimizando la generación de energía a partir de fuentes renovables. El proyecto investiga nuevas tecnologías basadas en la digestión anaerobia en dos fases de temperatura combinado el uso de ozono para maximizar la obtención de biogás a partir de los lodos generados por las depuradoras de aguas residuales urbanas (EDAR). El biogás obtenido servirá como fuente de energía, mejorando así el balance energético de la EDAR de Castellón de la Plana.

Una EDAR trabaja en la depuración de aguas residuales a través de diversos procesos físicos, químicos y biológicos. Es un proceso que requiere de un gran consumo energético. Además, se generan residuos denominados lodos de depuración. El tratamiento de las aguas residuales urbanas y de los lodos de depuración generados posee importantes implicaciones socioeconómicas debido a su gran volumen y a los elevados costes de gestión y tratamiento.

El coste por consumo energético en una EDAR supone cerca del 30% de los costes globales de explotación, siendo el tratamiento y la gestión de los lodos cerca del 50%. Pero los lodos contienen un potencial energético que podría llegar a cubrir más del 50% de las necesidades energéticas.

La racionalización energética en el funcionamiento de una EDAR debe alcanzarse mediante la combinación de soluciones que maximicen, por una parte, la eficiencia energética en los procesos llevados a cabo por la EDAR, y por otra, el aprovechamiento energético a partir de la materia orgánica presente en los lodos de depuración.

El nuevo proyecto aportará el desarrollo de un proceso integral de tratamiento de lodos de depuración mediante tres etapas, con el objetivo de incrementar la producción de biogás y, con ello, la producción de energía, así como reducir la cantidad de lodo final generado respecto a los sistemas actuales.