Árboles que potencian las cosechas en el desierto del Sahel
Abdou Sall tiene 62 años. Es un agricultor de Kaffrine, una región en el centro de Senegal que está sufriendo la tercera gran sequía en una década. Muchos agricultores abandonan su actividad. Pero no Sall, que asegura que los árboles le protegen del hambre. La buena gestión de sus campos viene gestándose hace años.

Desde 2009, Sall gestiona sus tierras según criterios de la regeneración natural gestionada por agricultores (FMNR, siglas en inglés de “farmer-managed natural regeneration”). Se protege a las plantas silvestres y se trabaja la poda para que las ramas vuelvan a crecer rápidamente en los árboles. Históricamente, se creía que los árboles competían con los cultivos para consumo humano, pero no es así: la técnica FMNR ha aumentado las cosechas de mijo de 430 a 750 kilogramos por hectárea.

En la actualidad, el 80% de los agricultores africanos tienen menos de dos hectáreas y, por tanto, no puede usar el barbecho para que sus tierras descansen. Así, la restauración de suelos con la ayuda de los fundamental. Los árboles fijan nitrógeno en el suelo.

Según los expertos de World Vision, que supervisan y estudian esta técnica, una hectárea de tierra que se use bajo criterios de FMNR tiene entre 37 y 40 árboles, mientras que en otros terrenos sólo hay entre 6 y 7, ya que los agricultores eliminan toda la vegetación antes de la siembra.

Los árboles reducen el impacto del viento y dan sombra para el ganado, que producen estiércol y orina. Las hojas de los árboles, por otra parte, forma el humus, materia orgánica de valor para la tierra. Según el agricultor Sall, ahora no necesita usar fertilizantes.

Además, al abrigo de los árboles, vuelven diversos animales: algunas especies de palomas, gallinas de Guinea, conejos, chacales…

La técnica es sencilla de llevar a cabo: el agricultor debe seleccionar los tallos más rectos y grandes y descarta el resto. De este modo, los árboles vuelven a crecer rápidamente. Los mejores resultados se obtienen cuando el agricultor poda regularmente los tallos nuevos no deseados y las ramas laterales. Estos recortes, por otra parte, es biomasa que sirve para cocinar.