Asturias pionera en regular la certificación de sus bosques
Ya sabemos que el consumidor tiene el poder de comprar madera certificada y defender así la sostenibilidad de los montes y sus bosques. Pero las instituciones públicas también pueden hacer algo al respecto. En la Conferencia Ministerial sobre Protección de los Bosques de Europa, celebrada en 1993, se definió la gestión forestal sostenible como la administración y uso de los bosques y tierras forestales de forma e intensidad tales que mantengan su biodiversidad, productividad y capacidad de regeneración, vitalidad y potencial para atender ahora y en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes en el ámbito local, nacional y global. En definitiva, gestionar los bosques de manera sostenible.

Teniendo en cuenta esta idea, España elaboró el Plan Forestal Español. Entre sus objetivos, se encuentra el impulso de la certificación forestal. Ahora, cada región puede asumirlo en sus propias leyes y el Principado de Asturias se ha convertido en pionera al incorporarla a su Ley de Montes y Ordenación Forestal.

En el caso de Asturias, será la organización ESCRA (Entidad Solicitante de la Certificación Forestal Regional del Principado de Asturias), creada en 2007, la encargada de implantar y gestionar en esta comunidad autónoma la certificación forestal según las normas PEFC, normas del Sistema Español de Certificación Forestal.

El proceso de certificación es, en todo caso, voluntario para el propietario. Se puede realizar para un monte, mediante la Certificación de la Gestión Forestal Sostenible, o para una industria, mediante la Certificación de la Cadena de Custodia. El objetivo de la ley es, por una parte, exigir un plan sostenible de gestión de los montes, y, por otra parte, reforzar la idea de que los bosques proveen de una materia prima renovable: la madera.

Certificar la madera puede suponer una ventaja para el propietario forestal, ya que el consumidor está dispuesto a pagar más si le aseguran que el origen y el tratamiento de los productos provienen de una gestión sostenible. Además, tendrán acceso preferente a ayudas públicas o posibilidad de deducciones en los impuestos. En concreto, la Consejería de Medio Rural y Pesca del Principado de Asturias ha propuesto el establecimiento de una deducción en la cuota íntegra del IRPF en concepto de certificación de la gestión forestal sostenible. Ser responsable con el medio ambiente también puede suponer beneficios económicos. Ojalá muchos propietarios se acojan a la medida.