Australia etiqueta a un tiburón descomunal: 5,3 metros y 1,6 toneladas
Mejorar la seguridad de las playas y conocer el comportamiento de los tiburones, sus idas y venidas, sus movimientos en general, es el objetivo de un programa de monitoreo australiano que acaba de conseguir la hazaña de etiquetar a un gigantesco tiburón blanco.

Por suerte para el animal, cayó en las redes del proyecto Shark Monitoring Network, siendo liberado a los pocos minutos. Se libró de acabar descuartizado, como hubiera ocurrido en una de las habituales cacerías ordenadas para prevenir ataques a bañistas, tras el cierre temporal de algunas playas.

Pese a su tremendo tamaño de 5,3 metros de longitud y un peso estimado de 1,6 toneladas, no es un tamaño de récord (pueden llegar a superar los 12 metros y las 3 toneladas), pero sí uno de los más grandes que han sido etiquetados. En concreto, esta hembra gigante de tiburón blanco tiene el récord de entre los 340 etiquetados en Australia.

Fue capturada, etiquetada y de nuevo liberada casi al momento el 30 de marzo cerca de la costa del seno King George, en Australia Occidental, tras colocarle de forma externa una baliza una semana antes cerca de la ciudad de Albany.

Cómo se hizo

Resulta difícil imaginar cómo se hizo, aunque en realidad se sigue un protocolo que minimiza riesgos. El tiburón fue capturado cerca de una isla donde la profundidad del agua es de tan solo 15 metros. Los trabajadores del departamento de Pesca del Oeste de Australia tardaron casi tres horas en capturarlo.

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Cuando el escualo se tranquilizó, los funcionarios lo giraron sobre su lomo para inducir un estado de inmovilidad tónica, similar a estar dormido y lo rodearon con unas cuantas cuerdas. Aún así, acercarse tuvo su mérito, qué duda cabe. Quién sabe si podría haberles soltado un cariñoso mordisco en cualquier momento…

Finalmente, siempre sin sacarlo del agua, tras practicarle una pequeña incisión en su estómago le insertaron un radiotransmisor que permitirá seguir los movimientos durante los próximos 10 años.