Aventuras de una pantera y un perro
Hoy os queremos hablar de dos historias reales pero que parecen sacadas de una obra de ficción. Los protagonistas son animales. En un caso, la historia acabó bien; en otro, mal. Un perro que salvó a su amo invidente de ser atropellado por el metro y una pantera de las nieves que se escapó del zoo han vivido una aventura por la ciudad.

La pantera de las nieves es una especie en peligro de extinción (se calcula que quedan en el mundo entre 3.500 y 7.000 ejemplares en estado salvaje que viven en países asiáticos; en China, por ejemplo, se trafica con pieles de pantera de las nieves, apreciadas por su color blanco). Esta historia tiene un final terrible, ya que ese precioso animal acabó muriendo. Ocurrió en Bélgica. Los guardias de seguridad de un parque natural trataban de recuperar al animal, que se había escapado.

La pantera hacía diez días que vivía en el zoológico Mundo Salvaje de Aywaille (Bélgica). Logró escapar rompiendo el vidrio que la enjaulaba. Nunca llegó a salir del recinto del parque. Tres vigilantes y un veterinario comenzaron a buscarla. Encontraron a la pantera de madrugada, dentro de un bosque, con la mala suerte de que uno de los guardias se viera sorprendido por la pantera a pocos metros y reaccionara instintivamente disparándola.

Una organización de defensa de los animales llamada Gaïa ha criticado el operativo organizado para recuperar a la pantera, así como la poca preparación del personal del zoo y las medidas de seguridad del centro. Exigen una investigación. Se preguntan por qué no tenían dardos narcóticos que durmieran al animal sin necesidad de matarlo ni de poner en riesgo la vida de ninguno de los trabajadores del zoológico.

El labrador que saltó a las vías del tren para salvar a su amo

Aventuras de una pantera y un perro
El labrador es la raza más usada como lazarillo de los invidentes. Uno de estos perros, Orlando, se ha convertido en el héroe del día en Nueva York. Su amo cayó a las vías del metro. Dos vagones pasaron por encima de ambos, pero, por suerte, sólo les produjo heridas leves.

El dueño de Orlando se llama Cecil Williams y tiene sesenta años. Cayó a las vías en una estación de Manhattan. Orlando ladraba y tiraba de él porque estaba situado cerca del borde, pero no logró retenerle. Cuando cayó, Orlando se lanzó a las vías y comenzó a lamer a su dueño para que se levantara. Al llegar el tren, el hombre se agachó entre las vías, donde hay más profundidad. Orlando y Cecil sobrevivieron y fueron trasladados a un hospital.