El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo histórica
Ha sido un larguísimo y difícil camino, pero finalmente ha llegado a su primera gran meta. El Solar Impulse II es el primer avión solar que da la vuelta al mundo o, si se quiere, el primer avión que lo hace sin combustible.

Ha culminado su vuelta al mundo y es toda una proeza, pero el viaje comenzó mucho antes de que ésta diera inicio. Y no solo eso, porque este avión propulsado únicamente con energía solar, todavía tiene cuerda para rato.

Una gesta inolvidable

Repasemos la gran hazaña que han llevado a cabo sus creadores y pilotos, los suizos André Borschbert y Bertrand Piccard, dos idealistas sin límites, con ganas de comerse el mundo a 8.500 metros de altura y, sobre todo, de enseñarnos a todos que las energías verdes tienen un gran potencial como alternativa a las fósiles.

El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo histórica
Pero iniciemos la historia. En esta ocasión empezaremos por el final: su llegada al aeropuerto de Abu Dabi, lugar del que partió el año pasado, ha cerrado el círculo. Un aterrizaje que suponía el fin de una travesía de 40.000 kilómetros cubiertos con un total de 17 vuelos.

Han sido más de 500 horas sobrevolando el mar de Arabia, India, Myanmar, China, el Pacífico y Atlántico, los Estados Unidos, así como el sur de Europa, el norte de África y el Golfo Pérsico, lugar de partida y llegada.

Volando a 75 kilómetros por hora

Como dice la famosa frase, piano piano si arriva lontano. Y así ha sido en este caso, la vuelta al mundo se ha hecho con una velocidad media de 75 kilómetros por hora, -muy, pero que muy limitada para ser un avión-, y haciendo los descansos necesarios para solucionar averías y problemas de distinto tipo. Es decir, sin prisa y con pausas.

El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo histórica
Con el calendario en la mano, el Solar Impulse II ha necesitado un año y cuatro meses de su salida, movido solamente por energía solar. Partió de Abu Dabi en marzo del 2015 y nada más aterrizar su piloto, André Borschberg declaró emocionado: Este momento es muy especial para nosotros, hemos completado este viaje y estamos muy emocionados con la llegada a Abu Dabi.

Desde tierra, su compañero de fatigas, Bertrand Piccard pronunció también unas palabras nada más aterrizó la nave:

Más que una hazaña en la historia de la aviación, es una hazaña en la historia de la energía renovable. Ahora es vuestro turno llegar más lejos.

La primera maqueta

Con estas palabras cerraban un capítulo que pasará a la posteridad. Mirando atrás, el origen de la idea se remonta a 2003. Hace casi tres lustros que Bertrand Piccard, psiquiatra y aeróstata en el cantón de Vaud, empezó a soñar con la idea.

Apenas un año más tarde ya tenía la maqueta, y desde entonces, unido a su compañero, no ha dejado de perseguir su sueño hasta hacerlo realidad.

Tuvieron que hacer frente a problemas financieros, su principal quebradero de cabeza. Fue en 2009 cuando lograron construir el primer Solar Impulse y unos meses después el avión volaba como un pájaro…

El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo histórica
A partir de aquel primer vuelo, los pequeños y grandes récords no dejaron de sucederse. Dos años más tarde atravesaron el Mediterráneo y ya desde entonces hicieron las mejoras necesarias para que la vuelta al mundo no se les resistiese. Así fue como el sucesor de aquel primer modelo, la evolución del mismo, permitió el vuelo día y noche.

Metidos en una cabina minúscula, lo han pilotado con gran éxito en su tour del mundo. Cada etapa era un pequeño gran logro, tanto por el avance del trayecto como por la dura prueba que suponía a nivel físico y psicológico. Dentro de tan pequeño habitáculo, en el que se han turnado, han llegado a practicar yoga para mantener el cuerpo funcional. Tantas horas hechos un cuatro pasaba factura: han dormido a ratos, han soportado la soledad del corredor de fondo…

Un largo camino

Que el Solar Impulse sea un avión es, en realidad, mera anécdota. En realidad la lucha que han emprendido Piccard y Borschberg es mucho más amplia. Su fin último no es otro que promocionar e impulsar al desarrollo de las tecnologías capaces de sacar el mayor partido a las energías limpias.

El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo histórica
En la aviación y fuera de ella. Allí donde puedan ser útiles para la sociedad, ayudando a mantener un nivel de vida que no renuncie al bienestar pero al mismo tiempo posibilitador de la transición hacia una sociedad baja en carbono.

Una importante contribución para frenar el cambio climático y también para cuidar el planeta y, por lo tanto, también nuestra salud y viabilidad en el planeta a medio y largo plazo.

Lo consiguen gracias al impacto mediático que tiene su hazaña. No solo esta vuelta al mundo, sino los logros anteriores que, sumados, han sido un excelente entrenamiento. Gracias a él han podido estar listos para culminar con éxito esta vuelta al mundo.

En el camino han dejado un anterior modelo, el Solar Impulse I, que tuvieron que sustituir por el actual, el Solar Impulse II, una versión mejorada de aquel a nivel tecnológico, si bien su esencia sigue siendo la misma.

El avión Solar Impulse da una vuelta al mundo históricaAtrás han quedado años de ilusiones, sueños que han ido cumpliendo poco a poco, del mismo modo que han ido avanzando en su vuelta al mundo, pasito a pasito, sin desviarse ni un ápice de su meta. Sufriendo lo indecible, inasequibles al desaliento. Hoy puede decirse que ha sido una carrera de obstáculos superada con éxito, y que ahora toca celebrar por todo lo alto. Desde el suelo, eso sí, delante de flashes y periodistas curiosos a los que estos locos muy cuerdos complacen encantados.

¿Y ahora qué?

El Solar Impulse todavía no ha dicho su última palabra en esto de promocionar las energías renovables. Los padres de la criatura están convencidos de que esto es solo el principio.

Al margen de posibles gestas futuras gestas, para nada descartables, resta sacar partido de la expectación creada y el reconocimiento, más que merecido, que están recibiendo tras finalizar su cometido. Recordemos que el destino está trazado desde el principio, por lo que cualquier paso dado al frente, por tierra, mar o aire, irá dirigido a tal fin. Siempre bajo el lema aquel de verde que te quiero verde.