Ayuda a chimpancés reciclando tu móvil
Se calcula que, en un país como España, existen más de 52 millones de líneas de teléfonos móviles. Sin embargo, hay poco más de 46 millones de habitantes. ¡Más móviles que personas! Además, hay que contar con los móviles antiguos (y “antiguo” en este campo significa de hace un par de años, si no menos), móviles reemplazados y olvidados en un cajón o tirados a la basura. Se reciclan sólo alrededor de un 5% de los móviles que se desechan.

Y algo similar ocurre en el resto de países ricos. Un desperdicio. Que supone la explotación del coltán, el mineral que hace posible elaborar la tecnología que hace funcionar a los móviles, a los ordenadores y a las consolas. Este mineral está en el centro de algunos conflictos bélicos como el que se está produciendo en la República Democrática del Congo y que produce miles de víctimas y refugiados. La minería ilegal utiliza mano de obra poco menos que esclavizada y destruye hábitats de muchas especies, como el de los chimpancés y gorilas, que se encuentran en grave peligro por la caza furtiva y la deforestación.

Ante esta situación, el Instituto Jane Goodall ha lanzado una campaña denominada MOVILízate por la selva. Tiene dos objetivos: reciclar los dispositivos móviles (aunque no funcionen) y ayudar a proteger los ecosistemas africanos que habitan primates en peligro de extinción. Para participar en la campaña sólo hay que enviar de forma gratuita los móviles que ya no se usan. Además se puede intentar convencer a amigos y familiares para que se sumen a la campaña.

Reciclando los móviles se consigue reutilizar los terminales y reducir la insostenible demanda de sus componentes, reciclar los elementos útiles y desechar adecuadamente los materiales más tóxicos, evitando la contaminación del medio ambiente, y recaudar fondos para los programas de educación y conservación en Congo, como el del Centro de Recuperación de Chimpancés de Tchimpounga.

Este Centro de Recuperación de Chimpancés de Tchimpounga, fundado por Jane Goodall, cuida de más de 140 individuos rescatados. La mayoría de ellos llegaron como bebés, en pésimas condiciones, tras ser decomisados a cazadores, traficantes o, incluso, particulares que los tenían como mascotas.