Ballenas amenazadas por la perforación petrolífera en el Ártico
Hoy da inicio en Panamá la 64ª reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), una cita en la que se denuncian los desmanes humanos producidos en el hábitat de las ballenas, es decir, en el mar. En concreto, este año la cita está marcada por asuntos como la exploración de petróleo y gas o la captura incidental de la pesca, que está abocando a algunas poblaciones de cetáceos hasta casi su extinción.

Los gobiernos deberán defender la protección de los cetáceos en sus respectivas aguas nacionales y también en aguas internacionales o, al menos, tal es el propósito de la cita y lo que esperan los grupos conservacionistas, que no quitan ojo al curso de las negociaciones. Wendi Ellito, jefe de la delegación de WWF, apunta que las amenazas más serias vienen de la pesca comercial y de la perforación petrolífera. En concreto, se temen las operaciones de extracción que Shell comenzará en breve en el Mar de Beaufort, en la costa de Alaska.

Lo que WWF teme, sobre todo, es que se entre en una exploración petrolera masiva del Ártico, en Alaska y en el extremo oriente ruso, lo que significaría un palazo ambiental de desconocidas dimensiones, pero no sólo eso. Si algo temen con respecto a las ballenas es el enorme ruido generado bajo el agua por las perforaciones, lo que modificaría su comportamiento y podría llevarlas hasta la muerte, así como que los posibles derrames no puedan limpiarse por imposibilidad práctica.

“El duro ambiente del Ártico, con sus mares agitados, tormentas violentas, las aguas heladas y períodos largos de oscuridad hace que los actuales procedimientos de respuesta a derrames sean inadecuados. La tecnología simplemente no existe”, apunta Ellito.

Como el año pasado, también se discutirá sobre la caza de ballenas por parte de los pueblos indígenas de Alaska, a los que se les acusa de comerciar con la carne y de utilizar métodos de captura antiguos que hacen que las ballenas tarden mucho tiempo en morir. En general, se solicitan medidas más enérgicas, como por ejemplo la creación de un santuario.