Las ballenas orcas pasan la menopausia
Las ballenas orcas, como ocurre con los seres humanos, experimentan la menopausia, un rasgo evolutivo muy poco común que aumenta en algunas especies las posibilidades de que los descendientes sobrevivan. Las orcas son, por tanto, una de las tres especies capaces de seguir viviendo años después de que puedan seguir reproduciéndose. La explicación es, según los expertos, que permite a las madres pasar el resto de su vida cuidando a sus hijos.

Investigadores de la Universidad de Exeter y de la Universidad de York han conseguido una subvención para estudiar datos de más de 550 ballenas orcas recabados durante más de treinta años. Los datos han sido recopilados por el Centro de Investigación de Ballenas de Estados Unidos.

En la información estudiada, se pueden encontrar las fechas de nacimiento y muerte y otros datos como las relaciones genéticas y sociales de dos poblaciones de ballenas orcas. La menopausia sólo la pasan los seres humanos y las ballenas piloto.

La importancia del estudio radica en tratar de averiguar por qué las orcas tienen una estrategia de menopausia tan similar a los humanos. Las orcas hembra dejan de reproducirse a sus 30 o 40 años, pero pueden vivir hasta los 90 años, según el doctor Darren Croft, de la Universidad de Exeter, principal investigador del estudio.

Matriarcado

Las ballenas orcas pasan la menopausia
Los investigadores creen que las razones para tener la menopausia es su peculiar estructura social. En esta especie, tanto machos como hembras continúan viviendo con sus madres mientras éstas sigan con vida. Los machos regresan con sus madres después de aparearse con las hembras de otros grupos familiares. Un verdadero y radical matriarcado.

Por tanto, las madres desempeñan un papel de completo liderazgo en la familia de las ballenas incluso aunque dejen de producir óvulos. Son un ejemplo para el resto del grupo y comparten sus experiencias de cuándo y dónde se puede encontrar comida, por ejemplo.

La menopausia facilita que las orcas madres puedan cuidar a sus hijos y a sus nietos y evita la competencia reproductiva con sus propias hijas.

En otro estudio, se mostró que los machos adultos tienen una probabilidad catorce veces mayor de morir un año después de la muerte de su madre.