Parece contradictorio, pero hacer negocio con los ecosistemas puede ser una forma de conservar la biodiversidad concienciando sobre el valor de la naturaleza.
En la actualidad existen bancos de biodiversidad que nacieron para compensar los daños causados por el ser humano a los ecosistemas y a las especies que los habitan.
En Estados Unidos hay más de 120 bancos de conservación para proteger 90 especies de animales y plantas y 50 tipos de hábitats diferentes: humedales, bosques, playas, chaparrales (ecosistemas de arbustos), islas, etc.

¿Quién pone el precio a la naturaleza? ¿Cuánto cuesta una especie o un hábitat? Lo habitual es una fórmula mixta que las administraciones establecen mediante valor ecológico de hábitats que están protegidos y deben compensarse por el daño causado. A posteriori, el valor económico de esa compensación lo acaba determinando la oferta y la demanda.

Se estima que el mercado de la biodiversidad podría incrementarse hasta los 4.500 millones de dólares en 2010.