Un baño de bosque, el arte de disfrutar de la Naturaleza
Si tenemos la posibilidad de dar paseos por la naturaleza a diario, tenemos un tesoro. Caminar por un entorno verde, rodeados de árboles, disfrutando de la paz de un lugar que invita al relax, alimenta nuestro espíritu y resulta beneficioso para la salud.

Pasear dejando atrás los problemas, tumbarse sobre una mullida alfombra verde, dejar que la paz del entorno nos inunde y, en suma, disfrutar con los cinco sentidos es entrar en comunión con la naturaleza, confundirse con ella para encontrarnos a nosotros mismos.

Como siempre, vivir en la gran ciudad o en un pueblo rodeados de cultivos que son cualquier cosa menos naturaleza silvestre hace difícil estar en contacto con la naturaleza, sobre todo cuando además se tiene poco tiempo para todo.

Esa falta de verde, lógicamente, agudiza su necesidad. Y es que estar en contacto con el entorno natural, poniendo atención a cada detalle, sintiéndonos parte de un todo es en realidad una ancestral necesidad del ser humano.

Un baño de bosque, el arte de disfrutar de la Naturaleza

Las bondades de la naturaleza

Esa necesidad ancestral es la que explica que dar un relajante paseo por el campo, disfrutando de cada paso, respirando hondo, tenga un efecto terapéutico y, por supuesto, también preventivo.

Los beneficios de la naturaleza se conocen y aprecian desde siempre, solo hay que hacer la prueba y preguntarse a uno mismo por las maravillosas sensaciones que se tuvieron, por el efecto benéfico que además se siente día a día, pero sobre todo de forma progresiva, cuando se practica de forma regular.

A nivel científico, se han subrayado sus efectos beneficiosos relacionados con una mejora de la salud a nivel individual, como recomendación al margen de la medicina, si bien últimamente se está proponiendo como solución para mejorar la salud pública, enferma de ciudad, de asfalto, de estrés.

Porque, según confirman innumerables estudios, no puede ser más beneficioso para la salud ese anegar el alma abrazando un árbol, escuchando los trinos de los pájaros, el suave murmullo de los riachuelos o de las hojas de los árboles, deleitándonos con las nubes que desfilan entre los claros que dejan los árboles en el cielo…

Un baño de bosque, el arte de disfrutar de la Naturaleza
Los científicos japoneses son los últimos en aconsejar dar largas caminatas como excelente manera de eliminar la tensión. No en vano, el estrés es un mal muy común en la sociedad nipona, donde las interminables jornadas de trabajo son habituales.

Shinrin Yoku o un “baño de bosque”

El Shinrin-Yoku, versión del término anglosajón “baño de bosque”, define ese benéfico contacto con la naturaleza. No basta con ir a pasear mientras se está pensando en otras cosas o se va charlando con un amigo sobre cualquier cosa. Es algo mucho más profundo, y al mismo tiempo simple.

La fórmula es la ausencia de ella, dar un paseo relajante, que de algún modo tiene algo de místico. Dejar que la naturaleza cobre su protagonismo, notar los rayos de luz, tanto los directos como aquellos otros que se tamizan, deleitarse sintiéndose parte de ella.

Un baño de bosque, el arte de disfrutar de la Naturaleza
El restultado será justo el que nosotros sintamos, algo subjetivo, y nuestro organismo agradecerá cada minuto de ese baño de bosque, en especial cuando se convierte en costumbre.

Un estudio del Center for Environment, Health and Field Sciences de la Chiba University, en Tokyo, ha podido comprobar que estos paseos relajan a nivel físico, no solo mental. Nuestro cuerpo baja los niveles de cortisol en la saliva, la hormona del estrés.

Además, el Shinrin Yoku y, siempre según el mismo estudio, se activa la parte del cerebro relacionada con el placer, la empatía o las emociones. En un segundo plano quedan aquellas otras relacionadas con la tensión cotidiana, como las funciones cognitivas y ejecutivas del cerebro. Sin embargo, gracias a esa relajación, cuando volvamos a la rutina lo haremos renovados, más creativos y listos para afrontar problemas y tomar mejores decisiones.