Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundial
La noticia ha ocupado titulares en medios de todo el mundo. No podía ser de otra manera: la compra de Monsanto por Bayer apoquinando la nada despreciable cifra de 59 mil millones de euros ha sido una de las transacciones empresariales más importantes de la historia.

Pero no solo eso, porque comprador y vendedor tienen un perfil muy delicado, que tiene de ecológico lo mismo que yo de astronauta. O, si se quiere, dejémoslo en inquietante, lo cual convierte la operación en un asunto clave tanto para nuestra salud como para la del planeta.

Así las cosas, la pregunta era inevitable: ¿Qué nos espera ahora? En este post vamos a intentar responder a esta pregunta en la medida de lo posible, si bien el título ya nos da una clara pista. Para ello, empecemos por el principio.

La compra se concretará en 2017

La cifra apuntada da vértigo, y lo mismo ocurre con solo barruntar que la compra de la multinacional química y productora de semillas Monsanto por la también química y farmacéutica Bayer marcará el nacimiento del mayor gigante agroquímico mundial.

Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundialEl acuerdo de compra se hizo con tal fin, en realidad. A tal punto, hemos de tener en cuenta que podría no acabar de concretarse, en cuyo caso el gigante alemán se verá obligado a pagar una importante multa.

El contexto en el que se produce el acuerdo de compra es significativo. En particular, por un lado Monsanto no se encuentra en su mejor momento económico por distintas cuestiones coyunturales, como la bajada de las exportaciones por la subida del dólar o los precios a la baja de las materias primas agrícolas.

Por otro lado, se está produciendo una reorganización en el sector agrícola mundial, con adquisiciones entre empresas químicas. Fue sonada la adquisición de la multinacional china ChemChina, que compró la suiza Syngenta en febrero de 2015.

El gigante conglomerado agrícola formado por la unión de las compañías estadounidenses Dow Chemical y Du Pont en 2014 también supuso un antes y un después.

Con estos antecedentes, la formación del conglomerado Bayer-Monsanto tampoco es una absoluta sorpresa, aunque el peso específico de ambas empresas hace que adquiera unas enormes dimensiones.

No olvidemos que “la adquisición de Monsanto será una gran oportunidad para crear un líder agrícola global”, según afirma la misma Bayer en un comunicado de prensa emitido al iniciarse las negociaciones el pasado mes de mayo.

Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundial

Bayer

Pero ¿qué intereses hay detrás de esta multimillonaria compra? El anterior párrafo contesta a esta pregunta. Su interés por los productos químicos agrícolas y las semillas transgénicas no es nuevo.

No es ningún secreto que, aunque Bayer es mundialmente conocida por sus productos farmacéuticos, también desarrolla y produce pesticidas, abonos y lleva a cabo proyectos de ingeniería genética.

Es decir, si bien la mayor parte del negocio se asienta actualmente en el sector farmacéutico, también el relacionado con los materiales científicos y lo agrícola acaparan un buen porcentaje, que ronda el 20 por ciento en lo que respecta a este último.

Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundial

Monsanto

La compañía estadounidense Monsanto no es una perita en dulce, precisamente. No, al menos, en lo que respecta a sus más polémicos productos, frente a los que se manifiestas con fuerza las organizaciones ambientales desde hace años.

Entre ellos, las semillas transgénicas y el tristemente famoso glifosato, principio activo del herbicida de amplio espectro comercializado con el nombre de Roundup. Se trata del pesticida más utilizado del mundo, y a él se le atribuyen efectos cancerígenos, entre otros efectos.

Eso, sin olvidar la colonización transgénica que están llevando a cabo en los cultivos de todo el mundo. Solo en Estados Unidos, más del 90 por ciento de la superficie plantada de soja y maíz son variedades transgénicas.

Sin embargo, su precio es cada vez más caro para los agricultores, pues los precios han caído mucho en los últimos años. Ello ha supuesto una vuelta a las semillas tradicionales, a lo que hay que añadir el crecimiento de los cultivos ecológicos.

Situaciones que han provocado un desasosiego en el sector agroquímico cuajado de incertidumbre, que ha llevado a las fusiones y compras antes aludidas. El objetivo, lógicamente, es reducir competencia, ajustar costes y rebajar precios.

Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundial
A la hora de suscitar desconfianza Bayer tampoco se queda atrás. Recordemos, sin ir más lejos, las muertes masivas de abejas que provocan los pesticidas de la casa alemana de tipo neonicotinoides, prohibidos en forma de spray foliar por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) el año pasado por suponer un riesgo para los polinizadores.

Greenpeace y otras organizaciones ambientales reclamaron entonces que se ampliara la prohibición, pues no solo ponen en jaque a las abejas sino a nuestra salud, a la biodiversidad y a la agricultura. No en vano, las abejas son el pilar de la biodiversidad mundial y su extinción también supone la nuestra.

Qué esperar

Al concluirse la compra, el conglomerado Bayer-Monsanto se convertirá en el mayor suministrador agrícola mundial. Se estima que unos 50% del volumen de negocio de la compañía estará relacionado al mercado agrícola.

Bayer compra Monsanto para dominar el mercado agrícola mundial
Uno y otro son las bestias negras de los ecologistas, por lo que de esta adquisición difícilmente éstos pueden esperar algo nuevo. Desde un enfoque verde, no puede considerarse una buena noticia la unión de los creadores de productos “asesinos de abejas”, nombre con el que se conoce a sus pesticidas, y el polémico Monsanto, maestros de la ingeniería genética agrícola.

Ahora, el futuro está lleno de interrogantes. Los ecologistas y amantes de lo natural nos enfrentamos a un panorama más negro que el carbón. Muy probablemente, la transgenia agrícola adquirirá un renovado protagonismo en los cultivos de todo el mundo, incluyendo la UE.

Si Bayer acaba comprando Monsanto lo más probable es que se intente realizar un lavado de cara a sus productos. Enterrar la marca Monsanto podría ser una operación estética, únicamente, al tiempo que probablemente veremos cómo la industria de plaguicidas y semillas está en manos de unos pocos.

Dominando el mercado, la fusión Bayer Monsanto, para mucho poniendo en riesgo el futuro de la agricultura. Habrá cada vez menos competencia, y los agricultores se verán obligados a comprar tanto sus semillas modificadas como los pesticidas asociados a ellas.