Un bebé elefante llora durante 5 horas al ser rechazado por su madre
Los cuidadores de un zoológico chino han pasado uno de los momentos más difíciles de su carrera profesional. Una hembra de elefante, después de dar a luz a un bebé elefante, pretendía acabar con su propia cría. Los responsables del zoo rápidamente separaron a madre y recién nacido.

Ése fue el primer golpe. Pero el horror llegó en la segunda parte de esta historia, cuando el elefante, totalmente desconsolado, no paró de llorar durante cinco horas. Imaginaos un bebé humano que no para de llorar. Imaginaos que una madre rechaza al bebé y éste se da cuenta que ha llegado al mundo y nadie le quiere. Es para llorar, no cinco horas, sino cinco años.

El elefante bebé llegó al mundo el 30 de agosto en un zoológico de China. Le han puesto el nombre de Zhuang-zhuang. En un primer momento, los veterinarios del centro creyeron que todo había sido un accidente. ¿Cómo iba una madre a repudiar a su propio bebé? Así, devolvieron al recién nacido con su madre.

Pero ese segundo encuentro ya no dejó lugar a dudas. Después de curarle la pantorrilla, que tenía una herida producida por un golpe de la mamá elefante, dos horas más tarde, bebé y madre se reencontraron. De nuevo, ella comenzó a atacarle. Los responsables del zoológico acudieron rápidamente en ayuda del “pequeño” y lo separaron de su madre, quizá para siempre.

Vivir en cautividad puede alterar el comportamiento natural

Un bebé elefante llora durante 5 horas al ser rechazado por su madre
El recién nacido Zhuang-zhuang ha sido adoptado por su cuidador, que le salvó de una muerte segura en la reserva de vida salvaje de Shendiaoshan, en la ciudad de Rong-cheng, China. El portavoz del parque zoológico ha asegurado que el bebé elefante y el cuidador han hecho buenas migas. Aún no se explican el comportamiento de la madre, algo muy extraño en una especia tan social como los elefantes. En todo caso, no tuvieron más remedio que separar a la familia.

Una posible explicación al comportamiento de la madre es que vivir en cautividad, fuera de los grupos familiares, puede alterar el instinto de protección hacia sus propias crías. Tal vez lo único que quería la madre era que su hijo no viviera en las mismas condiciones que ella.