Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al plato
A lo largo del ciclo de vida de los cultivos bio se produce un impacto ambiental menor que el de los alimentos convencionales. Sin embargo, desde su siembra hasta que se consumen, desechan y, en su caso, reciclan, la huella de carbono va aumentando.

Por muy ecológicos que sean, no por ello son inocuos para el entorno, pero el balance es mucho menos gravoso. Así pues, aunque sea en términos relativos, resultan beneficiosos para el medio ambiente.

¿Y, qué hay de la salud? A diferencia de lo que ocurre con la agricultura estándar, aquellos alimentos que nos llegan desde la opción ecológica también son más nutritivos y saludables.

Los alimentos elaborados también sufren el mismo proceso, en su caso muy largo con una mayor huella de carbono y por lo general polucionando el medio ambiente en mayor medida. Su ciclo de vida es más largo: desde que se obtiene la materia prima hasta que se fabrican y recorre toda la cadena de producción, distribución, consumo y conversión en desechos.

Beneficios para la salud y el medio ambiente

Todo producto tendrá un balance distinto y su ciclo de vida variará en cada caso particular. De este modo, el beneficio ambiental de los vegetales bio puede medirse de forma precisa. De hecho, en Estados Unidos se ha iniciado de forma experimental un proyecto piloto para incorporar esa información en el etiquetaje, junto con el nivel de toxicidad.

Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al plato
De generalizarse este sistema, los consumidores podrían hacer compras maestras, buscando el beneficio del medio ambiente y de la salud a partir de una mayor o menor inocuidad de sus ingredientes y el impacto ambiental que supone.

En lugar de primar el famoso “Mens sana in corpore sano”, se podría lograr un estilo de vida saludable a nivel alimentario y ambiental. Sería algo así como “Cuerpo sano en un planeta sano”. Habría más biodiversidad y, por ejemplo, se protegería a los polinizadores, claves en los ecosistemas. Tal y como afirman desde Greenpeace, “la única forma de producción que garantiza un medio ambiente saludable, no solo para nosotros pero también para las demás especies, y porque en sí mismos son más sanos.”.

Ser especialmente saludables significa tener menos tóxicos y una mayor cantidad de nutrientes. Según una reciente investigación de la Universidad del Estado de Washington los «alimentos ecológicos» son más sanos. Tras analizar 343 estudios, este estudio de referencia concluye que la diferencia es “abrumadora”.

Sin embargo, también recalcan que cada producto tiene sus peculiaridades, por lo que resulta imposible generalizar. Y, de nuevo, los beneficios pueden evaluarse más en términos comparativos que absolutos. Sobre todo, son una opción preferible frente a los alimentos convencionales.

Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al plato
En un reciente análisis realizado por Greenpeace sobre los pesticidas de la producción de manzanas la organización recuerda que las presencia de el 83 por ciento de las muestras (91) tenían uno o más plaguicidas y el 60 por ciento dos o más. Pero no solo eso. Lo peor son las mezclas de químicos y la falta de estudios al respecto:

Los plaguicidas están presentes en un cóctel químico que demuestra que la aplicación múltiple de plaguicidas en la agricultura convencional es algo rutinario (en la producción se hacen hasta 21 aplicaciones). Imaginaros lo que sufren los agricultores y agricultoras y el ecosistema, los que en primera instancia y sin misericordia están expuestos a estos productos.

Beneficios para la economía local

Para la economía local la agricultura ecológica es muy beneficiosa. Algo tan cotidianoa como comprar alimentos bio frescos y locales ayuda a la vez al ecosistema natural y también humano.

Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al plato
Un estilo de vida eco-amigable prima comer alimentos ecológicos pero también locales, pues de este modo la huella de carbono es menor. Potenciar la producción local de alimentos a su vez crea riqueza económica en la comunidad, al tiempo que surgen oportunidades de economía colaborativa y se impulsa el autoconsumo.

También se conserva el patrimonio local, se se preserva el paisaje agrícola y la biodiversidad de la zona. Respirar en nuestro entorno será mucho más saludable. Igualmente, se crean lazos humanos que van más allá de lo económico y se propicia un crecimiento sostenido.

Beneficios éticos

Hacer un consumo más reflexivo, consciente de los riesgos que representa la agricultura convencional para la salud y el entorno tiene un lado ético beneficioso. Dentro de este contexto, cultivar, vender, consumir bio y también reciclar los desechos tiene que ver con una ética eco-amigable.

Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al plato
Es decir, si hay que cuidar el planeta no es porque dependamos de ella. No solo por eso, al menos. Una sociedad evolucionada abogará por una defensa ambiental por sí misma, y predicará con el ejemplo. Igualmente, los animales tendrán preservados sus derechos, las sociedades deberían tender hacia un reparto más equitativo de riquezas.

Los tres desafíos

La falta de información, tal y como apunta Greenpeace, es uno de los grandes desafíos que hemos de afrontar para saber si se cumplen las normativas y, básicamente, el nivel de tóxicos al que estamos expuestos. Es decir, necesitamos saber exactamente cuál es el impacto ambiental y para la salud de lo que producimos, distribuimos y consumimos. Ya se sabe, la información es poder.

Beneficios de los alimentos ecológicos: del campo al platoEs clave estar informados como productores, comerciantes y consumidores. A cada grupo le corresponde un rol. “Si eres un productor plantéate cambiar a la producción ecológica”, aconsejan desde la ONG, y si eres un comerciante “pide que tus proveedores eliminen las sustancias químicas tóxicas de su producción y ofrece más productos ecológicos”.

En tercer lugar, como consumidores que somos todos, comprar ecológico es un gesto importante. El gesto que hace la diferencia. Para potenciar el mercado verde, los activistas nos aconsejan pedir a nuestro supermercado que “ofrezca más productos ecológicos locales o amplíe esta oferta”.