Bio-Pirámides, rascacielos contra la desertificación
Hay ideas innovadoras que miran atrás para inspirarse. En este caso, innovación y tradición milenaria se unen para plantarle cara a la desertificación, uno de los mayores problemas ambientales que sufre nuestro planeta a consecuencia del cambio climático.

La propuesta nos lleva a las antiguas pirámides de Egipto y, por otro lado, a un futuro capaz de convertir el desierto en un auténtico vergel. Visualmente, el invento es como una pirámide, una especie de rascacielos con la fachada acristalada envuelto en una biosfera propia, que hace posible el pequeño-gran milagro de convertir en tierra fértil el desierto del Sahara, acercándolo a la agricultura de El Cairo pues, como dice la famosa frase, “Egipto es un don del Nilo”.

Una máquina de vida

Con un diseño futurista que se inspira en la primera arquitectura ejecutada en piedra de la humanidad, las Bio-Pirámides buscan una solución para revertir la desertificación. No se trata únicamente de convertir el desierto en terrenos fértiles, sino de encontrar una solución realmente eficaz para detener la degradación de la tierra en el desierto, cuyo avance es imparable en todo el mundo.

El diseño propuesto, bautizado como “Bio-Pirámide: La reserva de la desertificación”, encierra rascacielos de 1.200 metros de altura con forma de antiguas pirámides y las encierra dentro de un bio-esfera piramidal que consigue recrear un ecosistema en el que la vida pueda florecer.

Bio-Pirámides, rascacielos contra la desertificación
La idea juega con el contraste que representa la historia de Egipto, cuna de la civilización, un país que además de ser una parte del desierto del Sahara, el desierto más grande no polar en el mundo, también consiguió su esplendor gracias a una agricultura temprana muy rica en recursos naturales, especialmente en agua.

Un sistema sostenible

Esta “máquina viva” se alimenta gracias a un depósito de agua subterránea que la bombea a través del centro de la estructura, desde donde se distribuye allí donde sea necesario. De este modo, se logra un oasis en el que poder cultivar en distintos microclimas de un modo sostenible.

En efecto, el sistema consigue maximizar el uso del agua, de tal modo que obtiene de ella electricidad y lleva a cabo un proceso de purificación para su utilización y reutilización. Se trata, en suma, de conseguir una productividad máxima gracias a sistemas de agricultura basados en la hidroponía, mediante eficientes jardines verticales de vegetales.

Bio-Pirámides, rascacielos contra la desertificación
El proyecto también prevé la recogida de aguas mediante trampas de condensación, entre otros métodos de recolección de agua, que se almecenaría en el mencionado depósito con el fin de ir reponiendo el agua. Y, puesto que no sólo de pan y lechuga vive el hombre, además de la agriclutura y los mercados para que los particulares puedan comprar alimentos se prevé incluir una universidad y se dedica espacio a los museos, a laboratorios de investigación y al ocio.

Bio-Pirámides, rascacielos contra la desertificación
El proyecto es una creación de un estudio de diseño estadounidense, en el que han trabajado David Sepúlveda, Wagdy Moussa, Ishaan Kumar, Wesley Townsend, Colin Joyce, Arianna Armelli y Salvador Juárez. Su propuesta ganó una mención de honor en el 2015 eVolo Skyscraper Competition,-al que se presentaron más de medio millar de proyectos y se concedieron, además de los premios, 20 menciones de honor-, por su originalidad a la hora de proponer una solución para activar áreas degradadas o que están a punto de hacerlo.

Si bien todavía es un boceto, una simple idea, el jurado ha valorado su ambiciosa manera de abordar el problema de la degradación de la tierra en el mundo, y de responder a algunas preguntas importantes sobre el futuro relacionadas con la contaminación, la producción de alimentos, el cambio climático y los eventos extremos asociados a éste, entre ellos las graves sequías de larga duración.