Biocombustible a partir de millones de árboles muertos por escarabajos
La biomasa adopta muy distintas formas, desde la paja común hasta la leña, los residuos animales o incluso los huesos de aceituna. Salvo excepciones, todo residuo de carácter orgánico que pueda ser fuente de energía es susceptible de utilizarse como combustible para generarla, ya se obtengan a través de cultivos energéticos, -es decir, especialmente orientados a este fin-, o se extraiga de la misma naturaleza, como ocurre con la biomasa forestal que permite una mejor gestión ambiental.

Este último caso es el que podría aplicarse a millones de hectáreas de las Montañas Rocosas (Estados Unidos) en los que hay árboles muertos muriéndose de risa, valga la redundancia. Todos esos árboles víctimas de la plaga del escarabajo de corteza podrían acabar siendo la materia prima de una industria innovadora que los utilizara para convertir esta biomasa en gasolina, según proponen la Universidad de Wyoming y un un consorcio de investigación multiestatal conocida como la Red Alianza Bioenergía de las Montañas Rocosas (BANR, por sus siglas en inglés).

Actualmente se estudian los aspectos que podrían dificultar la puesta en práctica de la idea, al tiempo que se intentan encontrar fórmulas para combatir esta demoledora plaga. Ello significa que, de no poderse detener, algo que parece lo más probable, el desastre ambiental podrá traducirse en algo positivo, como es una producción de biocombustible factible y también rentable.

Fuente de energía limpia

La idea es convertir el cementerio arbóreo que provoca la infestación de escarabajos (afecta a más de 42 millones de acres de bosques estadounidenses desde 1996) en una fuente de combustible limpio al tiempo que se generaría empleo. En especial, se tiene interés en este proyecto habida cuenta de las nefastas predicciones climáticas de cara al futuro, pues asocian una extensión del área afectada al avance del cambio climático.

Biocombustible a partir de millones de árboles muertos por escarabajos
La valoración de la idea requiere ver cómo podría hacerse la logística de la recolección y el procesamiento de la madera, así como sopesar las consecuencias económicas, medioambientales y sociales. Es obvio que estos árboles son una interesante materia prima bioenergética, pero hay que sortear algunos obstáculos para su uso como biomasa en plan industrial, como su ubicación a menudo en áreas con topografía difícil, lo que aumenta los costes de recolección y el transporte. Sea como fuere, no cabe duda de que acabar con la plaga sería la opción más verde.