Bioenergía para prevenir incendios
Los incendios forestales van a ser un grave problema para España este 2012. En sólo tres meses ya se ha sobrepasado la media de los últimos diez años en superficie afectada por este tipo de incendios. Hay que tomar medidas antes de que llegue el verano. Medidas de prevención.

Era una desgracia anunciada. Un informe elaborado por Greenpeace concluía, el año pasado, que los recortes presupuestarios iban a afectar a las partidas destinadas a la prevención y extinción de incendios. Además, proponía la bioenergía como una alternativa en la lucha contra los incendios. Ahora, veinte asociaciones, lideradas por SEO/BirdLife y Profor, ecologistas y forestales unidos, defienden la bioenergía como herramienta anti-incendios.

La principal propuesta del documento elaborado por la Asociación de Profesionales Forestales de España (Profor) y la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BIrdLife) es la redacción y aprobación de un plan de gestión del riesgo de incendios que permita el desarrollo de dieciocho herramientas.

La primera de estas herramientas está relacionada con el aprovechamiento energético de la biomasa forestal. Los planes de energías renovables de las comunidades autónomas deben ser el primer instrumento en la lucha contra los incendios forestales.

Se ha elaborado un documento titulado Propuesta para una nueva política de incendios forestales en la cordillera Cantábrica, pero se puede aplicar en otras zonas. Las herramientas propuestas, en realidad, se pueden considerar como una política integral sobre bosques, paisajes y biodiversidad que se puede realizar en los montes, un sector estratégico.

Con una política de este tipo, no sólo de prevendrían los incendios, sino que también se crearía empleo, se aumentaría la cohesión territorial y ayudaría a la conservación de la biodiversidad y de los paisajes. Se solicita, en definitiva, una ley regional de montes.

En relación con las energías renovables, se pide que los planes regionales de energías renovables apuesten por el uso térmico de la biomasa de origen forestal, con una política de incentivos, creando una mayor demanda de los combustibles forestales (pelet o astilla). Para ello, se deben otorgar ayudas para el plan renove de calderas o existir compromisos institucionales para que todas las calderas públicas de nueva adquisición sean de biomasa.