Bioplástico a partir de celulosa para fabricar coches más ecológicos
El Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) coordina un proyecto europeo llamado Brigit. En dicho proyecto participan otros quince socios. La iniciativa tiene como objetivo lanzar al mercado, en 2016, una nueva generación de paneles ecológicos fabricados con bioplásticos a partir subproductos de la fabricación de pasta de celulosa papelera.

Estos bioplásticos irán destinados, fundamentalmente, al sector del transporte, aunque quizá se puedan usar en otros ámbitos. El proyecto Brigit arrancó hace unos pocos meses y está financiado por fondos europeos dentro del VII Programa Marco. El consorcio lo forman centros tecnológicos, universidades y empresas. Otros socios españoles son la Universidad de Cantabria y la empresa Green Source S.A.

El objetivo del proyecto, por tanto, es desarrollar un proceso para obtener bioplástico más ecológico y más económico que los existentes. Los biopolímeros PHB (polihidroxibutirato) y PBS (polibutileno succinato) se obtendrán a partir de los residuos de la fabricación de celulosa de alta calidad, de modo que, además, se aprovechará un desecho que, hasta ahora, sólo se podía emplear para elaborar pienso para animales y como aditivo conglomerante en la fabricación de hormigón.

El proceso de obtención de este nuevo bioplástico constituye una innovación respecto a los procesos existentes que permitirá ahorrar pasos de purificación del biopolímero, por lo que será un proceso más eficiente, más rentable y, sobre todo, más ecológico.

Según el coordinador del proyecto, M. Ángel Valera, el empleo de los subproductos del proceso de producción de la celulosa como fuente de azúcares necesarios para realizar el proceso de fermentación de los microorganismos que producen el PHB y el ácido succínico permitirá una integración de los procesos necesarios para la obtención de los diferentes biopolímeros propuestos en Brigit y, por consiguiente, un ahorro en los costes de producción.

Producto reciclable

Aimplas se encargará de mezclar y modificar los dos biopolímeros que se obtengan de la fermentación de los azúcares de la celulosa para lograr la producción de un material innovador. El bioplástico resultante tendrá las propiedades mecánicas y de resistencia al fuego que exige la industria del transporte, pero, además, será totalmente reciclable, a diferencia de las resinas termoestables que se utilizan en la actualidad.

Con este nuevo bioplástico se podrán fabricar láminas reforzadas con fibras naturales de lino y cáñamo en sustitución de la habitual fibra de vidrio. Las láminas de bioplástico formarán paneles que se instalarán en camiones y autobuses o en trenes, barcos, furgonetas y cualquier otro medio de transporte de mercancías o personas.