Bolsas de plástico rápidamente biodegradables y no tóxicas
Alumnos del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos número 3 (Cecyt 3) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) de México realizaron la demostración de un producto que habían diseñado. Metieron un trozo de plástico biodegradable que habían fabricado ellos mismos en botellas llenas de agua y las agitaron. Poco después, el polímero se diluía. Por último, y ante el asombrado público, bebieron el agua para demostrar que era totalmente potable.

Estas bolsas están hechas a base de maíz, por lo que se pueden ingerir, se degradan en el agua o en la tierra, no son tóxicas, además de poder usarse como abono. José Alfredo Carbajal Herrera y Víctor Hugo Reyes García son los creadores de este material diferente a otros polímeros que tardan años en desintegrarse y están fabricados con materiales tóxicos. Reyes García recordó, por si algún despistado aún no lo sabe, que las bolsas de plástico son muy perjudiciales para el medio ambiente ya que no son biodegradables, se fabrican a partir de combustibles fósiles y perecederos (con la consiguiente emisión de gases de efecto invernadero) y tardan años en desintegrarse. “A través de muchos esfuerzos se ha logrado elaborar plásticos que tardan en degradarse de dos a tres años, como se indica en las bolsas de los supermercados, pero el nuestro está fabricado con cadenas muy simples de hidrocarburos y es posible degradarlo en agua o en la tierra en segundos”, añadió Reyes García.

Los estudiantes presentaron su proyecto en la XX Edición de la Feria de Prototipos, organizada por la Dirección de Educación Media Superior del IPN. Su proyecto era denominado Proceso de Automatización Aplicado a la Industria en Procesos de Polímeros Biodegradables en Agua (PAAI). De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 70% de la basura generada en el mundo proviene de polímeros, principalmente de las bolsas de plástico.

Su versatilidad permite a este material ser utilizado en diferentes industrias como la de repuestos de automóviles, bolsas biodegradables o juguetes, en este caso, con la ventaja de que no es posible que se produzca una intoxicación en los niños.