BP perforará de nuevo en el Golfo de México
Ha pasado poco más de un año desde que se produjo el peor desastre natural en la historia de Estados Unidos, el vertido de petróleo desde la plataforma Deepwater Horizon, cuando los reguladores federales del citado país ya han otorgado la autorización pertinente a la compañía petrolera británica BP para que reanude sus perforaciones petroleras en aguas profundas del Golfo de México. Aquí no ha pasado nada, los coches de los estadounidenses (y de muchos otros países) y algunas industrias necesitan petróleo para funcionar.

La Oficina de Cumplimiento de Normas de Seguridad y Medio Ambiente ha dado el permiso a la compañía BP para perforar un pozo submarino en el yacimiento Kaskida, a más de 4.000 kilómetros al sur de Lafayette, en Luisiana, al sureste de Estados Unidos. Puede que la gestión política de esa parte del mundo le corresponda al Gobierno de Estados Unidos gracias a los acuerdos internacionales, pero otro vertido de petróleo nos afectaría a todos los habitantes del planeta.

El permiso de extracción se otorga en un punto no muy lejano, frente a la costa de Luisiana, de donde hace poco más de un año estalló la plataforma Deepwater Horizon, en un accidente que causó la muerte a once trabajadores y provocó el mayor derrame de crudo registrado en alta mar en Estados Unidos, convirtiéndose en uno de los mayores desastres ecológicos de la historia.

Según la entidad reguladora estadounidense, BP ha confirmado todos los requisitos de seguridad y, en algunos casos, incluso sus normas exceden las exigidas por Estados Unidos. El pozo que BP se propone perforar se encuentra a más de 1.800 metros de la superficie, por lo que es más profundo que el de Macondo, donde ocurrió el accidente de Deepwater Horizon. Se está tentando a la suerte una vez más.

El congresista demócrata por Massachussets, Ed Markey, se ha opuesto a la autorización y calificó de decepcionante el hecho de que BP obtuviera el permiso cuando todavía tiene que pagar multas millonarias relacionadas con el desastre del pozo Macondo. Quizá sea una forma de ayudar a que pague: si BP se queda sin negocio, no pagará y el Tesoro de Estados Unidos no recibiría todos esos millones. Es muy difícil romper el círculo vicioso.

La explosión del pozo en abril de 2010 produjo una fuga que, durante 85 días, estuvo fuera de control y que derramó casi cinco millones de barriles de crudo a las aguas del Golfo de México. El ecosistema de la zona tardará décadas en recuperarse.