Buenas prácticas ambientales en la oficina
Hacer que nuestra oficina sea más verde tiene sus trucos, sobre todo si queremos encontrar fórmulas que no molesten a los demás ni acaben por convertirnos en unos auténticos plastas con los compañeros, por otra parte no siempre demasiado participativos.

De este modo, podemos empezar por tomar medidas que suelen gustar a todo el mundo, tanto por requerir un esfuerzo mínimo como por las ventajas económicas que supone a medio o largo plazo. Sin ir más lejos, el cambio de bombillas convencionales por otras de bajo consumo o instalar temporizadores para la luz, los grifos o la climatización serán medidas bien recibida, sobre todo por los jefes o responsables de contabilidad.

Una pequeña inversión es lo único que se necesita para empezar a rentabilizarla desde el minuto uno, tanto a nivel ambiental como en la factura de la luz. Del mismo modo, elegir productos de limpieza y de papelería ecológicos (papel reciclado, utensilios reutilizables, etc.) o café procedente del comercio justo también nos permitirán dar un importante paso, aunque en el caso del papel consumir el mínimo y optimizar su uso será la opción más eco-amigable.

Un entorno más natural

El reciclaje de la basura también es una práctica sencilla que no suele llevarse a cabo en las oficinas, cuando simplemente hemos de colocar varios cubos de basura para facilitar la clasificación de desechos.

La colocación de plantas de interior que refresquen el ambiente es otra medida que suele ser muy popular, algo que puedes aprovechar para dar un toque verde al entorno, al tiempo que propiciamos un aumento del rendimiento laboral.

Buenas prácticas ambientales en la oficina
También sería de gran utilidad reducir el gasto energético controlando el consumo fantasma (conocido como vampirismo eléctrico) de las regletas y aparatos en modo stanby. Para conseguirlo no hay que desenchufar cada vez, sino simplemente conseguir regletas con interruptor de encendido y apagado.

Por último, aprovechar la luz solar al máximo, no abusar ni de la calefacción ni del aire acondicionado y limpiar los filtros, conductos, etc. de los climatizadores para mejorar su funcionamiento (salida del aire) mejoran notablemente la eficiencia energética.